Ciudad Guayana. La tarde del domingo 15 de enero del año 2006, quedó marcada en los corazones de quienes laborábamos en la redacción del diario impreso Nueva Prensa de Guayana y en la emisora News 105.3 FM, y en los miles de aficionados que asistieron al choque entre Mineros de Guayana y Carabobo FC por el Torneo de fútbol profesional de Venezuela. 

Tal día como hoy, del referido año, un infarto al miocardio, sorprendió la corpulencia y el ímpetu de un joven valor del periodismo deportivo, que se abría camino en esta profesión, y en la cual ya despuntaban, sin haberse cuadrado, como un profesional con madera buena pura.

La tarde anterior, la preparación del partido que Mineros de Guayana y el Carabobo FC iban a efectuar ese domingo 15 de enero 2006, se había concretado de manera especial.

Se jugaría la Copa VIII Aniversario del Diario Impreso Nueva Prensa de Guayana, la antesala a lo que hoy es nuestro portal informativo www.soynuevaprensadigital.com, por  lo que ya, llevando las riendas el Ing. Rubé Gamarra Sobenes, propietario del importante medio de comunicación,  la planificación había quedado definida.

Cobertura completa del equipo redaccional de NP, además de la transmisión de la emisora del grupo, News 105.3 FM, en las voces de María Alejandra Alzona, Sergio Ruiz Torres, Rodrigo Malagón Forero y el referido estudiante de comunicación, Gustavo Ortiz Rodríguez, marcaban el paso dominical.

Con este ímpetu, llegamos al entonces Polideportivo Cachamay, para el duelo Mineros de Guayana, de la mano del técnico César Farías, mientras que del lado del Carabobo FC, estaba sentado en el banquillo técnico, el profesor Del Valle “Vallito” Rojas.

El sonido de tambores, la fiesta por doquier, para recibir a Mineros de Guayana que venía trabajando bien en la campaña, en la afición presente, se transformó sorpresivamente, en un caos de “corri-corri” que se abrió paso en la parte alta de la tribuna central, cuando cayó desplomado, el joven estudiante de comunicación social, Gustavo Ortiz Rodríguez.

Un ataque al corazón masivo, lo había sorprendido, como a todos los que se encontraban esta tarde del 15 de enero 2006 en el Polideportivo Cachamay  -el CTE Cachamay comenzó a construirse meses más tarde- y que dejó una huella que hoy rememoramos.

Tardó mucho trasladar el cuerpo de Gustavo, desde esa parte alta del Cachamay hasta el portón de acceso lateral, donde fue ingresada a una ambulancia para trasladarlo a una Clínica de la zona.

“No hay nada que hacer, va muy mal…” alcanzó a mencionar entre voces y señas, el Dr. Alfredo Santamaría, médico de Mineros de Guayana uno de los primeros en acudir a intentar salvarle la vida.

Pero tenía razón el reconocido médico, el alcance del impacto cardíaco, fue difícil de recuperar y  ello se llevaba a un joven que siempre soñó, ver la Copa América 2007, un anhelo que no pudo concretar, pero que desde quiera que Dios lo tenga, de seguro disfrutó.

Ese día del 15 de enero 2006,  finalmente Mineros de Guayana terminó llevándose una gran victoria a expensas del elenco carabobeño, por un tanto a cero, con anotación de Leonel Martínez sobre el minuto 44 de la primera parte.

De hecho, el inicio del partido,  se llevó a cabo con un minuto de silencio en la memoria de quien había fallecido apenas minutos antes.

En la clínica privada a la que llegaron los restos mortales de Gustavo, familiares, compañeros de trabajo y el Ing. Rubén Gamarra, establecían los trámites para lo que venía después.

“Regresa al estadio, y terminen de hacer la cobertura, yo me quedo aquí…” nos dijo el editor del importante diario que se consolidaba como el líder de la región, y que se resentía de una sorpresiva pérdida.

Al término de los 90 minutos de juego, había que entregar  la Copa al capitán del equipo vencedor.

Este era, el mejor jugador que ha tenido Venezuela, Stalin Rivas y lógicamente, sin autoridades directivas en el estadio, habida cuenta del deceso de Gustavo Ortiz Rodríguez, hubo que improvisar, para cumplir ese trámite de entrega del trofeo, que terminó entregando un niño de apenas ocho años de edad, Adrián Malagón Gil, hoy, 14 años después, a punto de convertirse en periodista, al surcar estudio de Comunicación Social en la UCAB-Guayana.

Hoy con el cariño infinito, a  Gustavo Ortiz Rodríguez, sus familiares, amigos, allegados y conocidos, y sus compañeros de labores de entonces,  lo recordamos de manera especial, en el aniversario 14 de su “adiós inesperado”, a sabiendas que seguramente, Dios lo tiene desde entonces en un lugar especial, allá arriba en el Cielo.

Rodrigo Malagón Forero