¿Por qué tienen tanta popularidad las criptomonedas en Venezuela?

Ezio Rojas

La popularidad de las criptomonedas es indiscutible. Pero, ¿Por qué son populares en este rincón del caribe? ¿Cómo el país con la peor conectividad a internet en América Latina invierte tanto en unas monedas que solo se pueden manejar vía online? ¿Qué hace que el venezolano confíe en adquirir Bitcoin en un país en donde el efectivo vale hasta 3 veces su valor en papel por la escasez de este último?

La respuesta se reduce a  una sola palabra, confianza. Confianza en las criptomonedas. ¿Les parece una locura confiar en un activo que ha tenido una depreciación de un 80% en el año 2018? No en un país que en el mismo periodo de tiempo reportó una inflación del 1.000.000%.

Además de la pérdida de valor que sufre el Bolívar de forma diaria, también vemos que el sistema nacional para el uso comercial de la moneda es defectuoso. La falta de inversión por parte de la banca, los mismos problemas de conectividad a internet y la saturación de sistemas han generado que procesos tan simples como pagar con una tarjeta de débito se convierta en una odisea al momento de comprar.

¿Cómo pueden las criptomonedas resolver estos problemas? A pesar de que se muestre como una tecnología complicada, el uso de las criptomonedas por parte del usuario final es igual de simple que pagar con una tarjeta de débito, inclusive pudiéramos decir que hasta más sencillo en algunos casos. Solo se necesita un teléfono inteligente para desde allí almacenar y enviar nuestras monedas. De hecho, ya existen aplicaciones que permiten el uso de criptomonedas por medio de mensajes de textos.

Toda esta situación ha generado que Venezuela sea un país atípico ante el mundo entero pero muy apetecible para el mercado de las criptomonedas, las organizaciones y fundaciones detrás de las grandes criptomonedas han invertido ingentes esfuerzos para darse a conocer dentro del país. Dash, EOS, Bitcoin Gold, Smart Cash y Bitcoin Cash son tan solo algunas de las criptomonedas que han abierto “embajadas” o comunidades en Venezuela para que así los usuarios las conozcan.

Sus esfuerzos han generado resultados. Hoy en día Venezuela cuenta con cerca de 3000 comercios que aceptan criptomonedas como forma de pago. Según operaciones en LocalBitcoins, en Venezuela se comercializan en promedio casi 10 millones de dólares mensualmente nada más en Bitcoin. Todo esto ha generado que cada vez sea más común escuchar palabras como “Bitcoin”, “Dash” o “Ethereum” por las calles.

Pero, seguramente todavía piensan ante estas circunstancias ¿Por qué no usar dólares directamente? Y en realidad, es una opción más “sencilla”. Todos conocemos los dólares, sabemos que se pueden utilizar en todas partes y que no se devalúan igual que nuestra moneda nacional. No obstante, los dólares, al igual que todas las monedas nacionales, pueden ser falsificados. ¿No han pensado en la posibilidad de que les entreguen dólares falsos en una operación? La verdad es que en América Latina no es raro que suceda esto, somos la región que más dólares falsifica en todo el mundo.

Y ante la falsificación de dólares, las criptomonedas vuelven a tener ventajas. Gracias a la tecnología Blockchain que sustenta estos activos, su falsificación es IMPOSIBLE. Nadie puede tener un “Bitcoin copia” porque sencillamente cada moneda es única y su existencia queda registrada en una red descentralizada que nadie puede modificar a su libre disposición.

Además de los billetes, el uso de dólares por vía electrónica está muy limitado para los venezolanos. Son muy pocos los que tienen la fortuna de tener una cuenta bancaria en el exterior que le permita movilizar sus dólares libremente. Aunado a ello, los pocos que tienen cuentas en el exterior ven peligrar el de por sí limitado uso de sus tarjetas de crédito de estos bancos ante las posibles sanciones de los Estados Unidos.

Todas estas situaciones caóticas generan una “tormenta perfecta” para que, paradójicamente, Venezuela camine al futuro, ¿Al futuro en medio del caos? Sí, a un futuro que nos hará cambiar nuestra visión del dinero tal y como lo conocemos.

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