Autobús de los rojitos, abarrotado de pasajeros, distribuidos en todos lados. Foto: Níger

Bladimir Martínez Ladera/NÍger

Ciudad Guayana.-Es parte del coro de la canción que hicieron famosos a Héctor Lavoe y Willie Colón en los 70. Una de las frases favoritas de colectores y dueños de unidades del transporte público, entre más pasajeros en el interior del microbús, más jugosas son las ganancias.

El colapso del transporte público es notorio, no requiere de pruebas, mucho menos de evidencias. Para los mortales es un viacrucis embarcarse en uno de estos vehículos  a diario, toda una odisea, sobrevive el más fuerte.

Las pocas unidades generan una anarquía en la ciudad. Colector falta el respeto a los usuarios, sobre todo a personas de la tercera edad, mujeres embarazadas y estudiantes.

Ancianos, tienen un carnet para movilizarse gratis en el transporte público, firmado y sellado por la municipalidad, pero tienen que pagar, para el chofer y cobrador, no es su problema que sea un viejito.

La ley de la selva

Transportitas aplican la “Ley de la selva” a pasajeros. Ellos son los que imponen las reglas, cuando y cuanto se debe pagar por el servicio, cuyo aumento no es abalado por la Alcaldía de Caroní.

“No tenemos  autoridad en Caroní. Son muy pocos los ciudadanos que saben el nombre del alcalde, éste señor no se le ve por ningún lado, creo que anda en sus triquiñuelas”, apuntó Edgar Maestre, asiduo usuario del transporte público.

Dijo, “todos los días tengo que subir a un autobús para desplazarme de un sitio a otro. Viajar en estos peretos es trágico, te das tropiezos con personas groseras, sin educación y se acabaron los caballeros. Muchos dicen, y tienen razón, uno paga 200 bolívares, o 150 bolívares para ir sentado. Cada quien se embarca a su riesgo de conseguir, sí o no un puesto”.

Desgraciadamente, “algunos conductores de Transbolívar, perdieron la cordura y educación. Comenzaron a cobrar 40 bolívares y su mentalidad comenzó a cambiar, entre más gente en el autobús, más dinero reciben. Hacen más de 14 paradas, antes de llegar al andén de la Casa de la Mujer”, acotó.

Plaza del Hierro

Otros de los graves problemas que existen en la ciudad, específicamente en Alta Vista, Puerto Ordaz, es la invasión de la Plaza del Hierro por transportistas. Este sitio se encuentra secuestrado por miembros del transporte público, “colectivos” son los que ejercen autoridad.

Colectivos, o Círculos Bolivarianos, cobran por cada salida de un autobús hasta dos puestos que serían 400 bolívares. La fetidez en este espacio es nauseabundo, el olor a excremento pega a varios metros, igual la de orina, las necesidades fisiológicas las hacen en cualquier lugar de la plaza.

Los alrededores de la Plaza del Hierro, después de las seis de la tarde se convierten en “zona roja”. Niños de la calle, adolescentes, huele pega y consumidores de drogas, son los que dominan el área.

La oscuridad que reina se hace cómplice de los delitos que ocurren con frecuencia en Alta Vista. El alumbrado público dejó de brillar con luz propia, la basura y el deterioro es evidente, pareciera una ciudad fantasma después que se oculta el sol.

Autoridades policiales dejaron de hacer patrullaje en Alta Vista. Dicen los azules de manera extraoficial que los pocos recursos no dan abasto para cubrir las novedades.

 

Despiece

Anarquía gubernamental

Las quejas son muchas, pero las suplicas no llegan a ningún lado. Existe una ciudad completamente destruida por la desidia del gobierno regional y municipal, la gente dejó de pedir solución a sus problemas, solo tiene tiempo para buscar alimentos a bajos costos, es lo que dice al ser consultados.