3 evidencias que indican la falta poder personal

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Hoy en esta revolución del falso empoderamiento femenino, hay muchas mujeres derrochando exceso de autoestima y con una necesidad absoluta de llamar la atención.

Si, se comieron el cuento del empoderamiento femenino que las hace crear una cortina de autoengaño, repitiéndose los bellas que son (de la boca para afuera) mientras se critican el mínimo «defecto» que poseen o mientras se comparan con otras mujeres.

También gritan al mundo: Mira lo capaz que soy, manteniéndose ocupadas para evitar contactar con tanto vacío interior.

Esto no lo escribo con ánimo de criticarlas, pues yo pasé por allí hace unos cuantos años, también me había comido el tarro completito y fue bastante fuerte el sacudón una vez que lo pude ver.

Lo escribo precisamente con la intención de que si tu eres una de ellas, prestes atención a esta alerta, porque mientras más alto subas, mas fuerte será el batacazo y puede ser este tu momento de detenerte y reflexionar con cada una de mis palabras.

El poder personal es mágico y transformador, tiene la capacidad de devolvernos la confianza y la seguridad en nosotras mismas, sin necesidad de pregonar lo buena que somos, lo bellas que somos o lo capaces que somos.

Nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu hablará por nosotras.

Pero hay 3 características fundamentales que hablan de tu poder personal, tu capacidad para NO CHISMEAR, tu capacidad para NO CRITICAR NI JUZGAR, tu capacidad para NO DEPENDER DE OTROS ni emocionalmente, ni económicamente.

Ese es el verdadero empoderamiento, así sin género, porque el poder personal no tiene nada que ver con el sexo, sino con nuestro carácter, nuestra personalidad y nuestra identidad.

Entonces, si aún chismeas, si aún criticas o juzgas y si aún dependes emocionalmente o económicamente de otra persona, tu trabajo por seguir puliéndote y sacando tu poder, apenas empieza.

¿Por qué te digo todo esto?

Porque quien está ocupada viviendo su propia vida, solo tiene tiempo para reuniones creativas, donde se hable de sueños, de metas y de retos y no de chismes, esto es bajo, te resta energía, te resta poder.

Porque si aún criticas o juzgas, es porque aún no te has dado la oportunidad de aprender de tus errores y darte cuenta que son la base de cualquier transformación. Además, deja en evidencia que aún no estás lo suficientemente productiva como para no tener tiempo de ver a otro lado que no sean tus sueños, tus metas y proyectos.

Y por último, si aún dependes emocionalmente o económicamente de otras personas, quiere decir que aún necesitas un buen recorrido por tu mente subconsciente para revisar que hace que con las capacidades y fortalezas que tienes sigas esperando que otros te den lo que tu puedes darte, sea amor o dinero.

Si esto que acabo de escribir, te hace algún sentido, si te cae la locha o te hace algún ruido, entonces, es importante que te sinceres contigo y empieces a descubrir en qué necesitas seguir trabajando para pulir tu propio brillo.

Si notas que de las 3 características que acabo de nombrar, tu posees alguna de ellas o las tres, no te aflijas, por lo menos habrás dado el paso más importante, el del reconocimiento, el primero y más importante paso para construir un verdadero cambio y convertirnos en las personas que merecemos ser.

Unas mujeres libres, independientes y soñadoras.

Esa seguramente es la mujer que estás llamada a ser.

Que la era del falso empoderamiento femenino no te arrastre, el poder viene de adentro y lo posees desde que naciste, solo hace falta limpiar todo el barro que nos han echado encima para condicionarnos y lograr que cedamos nuestro poder.

Más que empoderamiento lo que necesitamos es el conocimiento de nuestro propio poder y desarrollar la capacidad de utilizarlo de forma amorosa y constructiva.

Así que mujer poderosa, utiliza todo lo bonito que posees a tu favor, deja de chismear, de criticar, de juzgar y depender de otros, esto quita tu brillo y viniste a este mundo a pulirlo, no a cederlo.

Con amor,

Coach Bárbara Ortega