(Cortesía)

Transcurría 1971, exactamente el 30 de junio, la nave espacial soviética Soyuz 11 preparó el sistema de aterrizaje automático. Así, regresarían a la Tierra después de 24 días en el espacio.

Abordaron la nave tres astronautas: Viktor Patsayev (38), Georgi Dobrovolski (43) y Vladislav Volkov (36). 

El último diálogo entre los cosmonautas que se registró fue: «Aquí Yantar (hablaba Dobrovolski) todo va perfectamente a bordo. Estamos en plena forma. Preparados para el aterrizaje. Puedo ver la estación. El sol brilla». Y Vólkov, entre risas, agregó: «A punto de reunirnos, preparen coñac».

A lo que los controles en Tierra contestaron: «Hasta dentro de poco Yantar. Pronto nos veremos en la Patria. Inicio de la maniobra de orientación».

Pese a que todo estuvo bien hasta ese momento, aún no se ha resuelto el misterio de sus muertes incluso pasados 51 años de la misma.

Una vez atravesada la ionosfera y la nave aterrizando, se dejó de escuchar a los astronautas. Todo se llevó de acuerdo a lo planeado como: la activación del sistema de paracaídas en la hora programada, se encendieron los motores de aterrizaje suave y el aterrizaje se realizó en el lugar especificado. 

Cuando los técnicos se acercaron a la nave, seguían sin oír nada que proviniera del interior. Al abrirla, encontraron a los tres tripulantes sonriendo, pero ninguno de los astronautas saludó.

Pensaron que estaban desmayados y por eso los sacaron de la nave, sin embargo, no dieron una respuesta positiva la respiración boca a boca ni los masajes cardiacos. Los tres perecieron.

Las interrogantes siguen en pie: ¿cómo murieron los tres astronautas?, ¿por qué murieron con una sonrisa?

Teorías

Una de las hipótesis planteó de descompresión. Pero la autopsia no reveló hemorragias internas, por lo que no podía ser. Otra; sostuvo que pudieron sufrir una trombosis o un shock que desencadenó un paro cardíaco. Sin embargo, tampoco es posible porque hubiesen quedado tirados en el suelo y sin una sonrisa en su rostro.

Con la revisión de los técnicos a la nave, se comprobó que  «no presentaba defectos de estructura». También, se descartó una caída de presión, como ocurrió con  Apolo 13, que tuvo una explosión en un tanque de oxígeno del módulo de servicio.

Años después, un médico turco, Gultekin Gaymec, ofreció una hipótesis nueva y señaló que la carga eléctrica en la ionosfera subió a niveles extremos y propició un paro cardíaco en los astronautas. El dióxido de carbono excesivo en el cuerpo produce rictus en la cara de las víctimas, lo que genera la apariencia de que están sonriendo.

Pero esta teoría nunca fue comprobada.

La explicación oficial que dio la comisión estatal de la Unión Soviética explicó que: los astronautas, quienes no contaban con trajes espaciales, perecieron por la despresurización de la nave espacial. La falla se atribuyó a la apertura anticipada de una de las válvulas de ventilación provocó una descompresión explosiva.

La presión de descenso disminuyó en dos minutos de 760 a 50 milímetros de mercurio. La sangre de la tripulación hirvió al llenarse de burbujas de aire y sus tímpanos estallaron.

Aunque fue la versión oficial, tampoco se creyó.

Dificultades

Los cosmonautas cumplían una serie de objetivos científicos y técnicos, lo que les dejaba poco tiempo de descanso y ejercicio. 

La caminadora no fue usada con frecuencia porque ocasionaba «muchas vibraciones» en la estación.  También, la nave mantuvo un olor a quemado los días a bordo, incluidos dos incendios. 

Los astronautas no se llevaban muy bien. De acuerdo con el artículo de Clarín, medio argentino, el control en tierra mediaba regularmente entre los tripulantes y a uno se le ordenó «seguir las órdenes de su comandante».

Se anticipó el fin de la misión, que se esperaba durara un mes, debido al cansancio de los astronautas.

Tripulación

La tripulación original de la nave fue reemplazada por completo. La integraron inicialmente: Alexéi Leónov, Valeri Kubásov y Pyotr Kolodin, pero cuando los médicos descubrieron una mancha en los pulmones de Kubásov, los cambiaron.