En un entorno donde las tendencias de la moda avanzan a un ritmo frenético, la asesora de imagen y personal shopper, Adylene Peñalver, promueve un enfoque de vestimenta consciente y orientado a fortalecer la autoestima y la autenticidad.

Con una vocación que surgió desde muy joven al analizar revistas de moda, Peñalver explicó que las pasarelas y los Fashion Weeks internacionales son el punto de origen de los colores, cortes y prendas que luego abastecen las tiendas comerciales.

No obstante, enfatizó la necesidad de aplicar un filtro personal frente a estas propuestas de consumo masivo para no perder la esencia.

Estilo propio como filtro ante las tendencias

«Hay tendencias que son para uno y hay tendencias que no», afirmó la especialista, subrayando la importancia de distinguir lo que se adecúa a la imagen y propósito personal.

Como ejemplo, citó la microtendencia coquette de finales de 2023 e inicios de 2024, la cual, por su estética, respondía a estilos románticos y no a la población general.

Sobre la colorimetría, un aspecto en el cual trabaja Peñalver, explicó que es importante analizar las cuatro estaciones y sus doce subestaciones para poder seleccionar tonos que resalten la tez y eviten un aspecto opaco.

A su vez, mencionó que la incomodidad instintiva por un color «es una señal para descartarlo».

Foto: Alvis Cristina Herrera

Armario funcional y sostenibilidad

La asesora destacó la importancia de migrar hacia un consumo consciente y sostenible que se aleje por completo de la compra impulsiva.

Su propuesta central radica en la estructuración de un armario funcional a partir de prendas básicas y atemporales; para ello, sugiere comenzar con esenciales como camisetas en tonos neutros —blanco, beige, negro y azul marino— junto a la clásica camisa blanca.

A estas piezas se suman elementos versátiles como bodys y pantalones de corte sastre en gamas neutras o tonos tierra, los cuales permiten adaptarse con elegancia al clima cálido predominante en el país sin perder frescura, especialmente al combinarse con los tradicionales pantalones de mezclilla.

Comunicación no verbal e impacto psicológico

La imagen personal actúa como un canal de comunicación no verbal inmediato. «Antes de emitir una palabra, nuestra imagen ya habló por nosotros», sostiene Peñalver.

Por ello, insistió en la necesidad de respetar los procesos emocionales sin forzar transformaciones aceleradas.

A lo largo de sus dos años de experiencia profesional como asesora de imagen, Peñalver ha constatado el profundo impacto de la vestimenta en la salud mental y la autoestima. Un acompañamiento paulatino permite a los clientes adaptar sus prendas a su estado emocional hasta recuperar la confianza.

Al ser preguntada sobre qué moda debería salir del armario de las personas, Adylene Peñalver descartó la imposición de reglas rígidas al vestir.

«No soy de satanizar ninguna prenda ni ninguna tendencia. Todo depende de cómo se lleve la pieza y de que la persona se sienta verdaderamente cómoda con ella», concluyó.

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