

La calle Negro Primero, una de las arterias viales más importantes de la zona comercial de San Félix por conectar directamente con el mercado municipal, se encuentra sumida en un caos vial y sanitario. Las aguas negras corren sin interrupción las 24 horas del día por la calzada, lo que ha provocado que el líquido socave el asfalto y genere enormes huecos que amenazan con adueñarse por completo de la carretera.
Esta problemática, que persiste desde la gestión del exalcalde Tito Oviedo, mantiene en vilo a transeúntes, conductores y comerciantes. El panorama de insalubridad es crítico; a un lado de las lagunas de aguas putrefactas y soportando los olores nauseabundos, los vendedores informales continúan expendiendo alimentos al público. En varios tramos el pavimento desapareció por completo, obligando a los trabajadores formales a operar en condiciones deplorables para evitar la quiebra definitiva de sus negocios.

Reclamo por el destino de los impuestos
Los comerciantes establecidos criticaron duramente la inacción de la municipalidad, argumentando que no existe justificación para semejante nivel de abandono. “Pagamos impuestos a la alcaldía. Todos los que hacemos vida en este lugar cancelamos tributos y no sabemos qué los hacen. Estamos cansados de pedir que resuelvan el bote de agua y no lo hacen; alegan que no tienen recursos”, reclamó uno de los afectados.
Por su parte, Yovany Herrera, vendedor de tequeños en la zona, comentó que la municipalidad ha manifestado su intención de reparar la avería, pero condicionado a la disponibilidad presupuestaria. «Nos hicieron saber que tienen la intención, pero no cuentan con los recursos necesarios en este momento. Tienen que cambiar toda la tubería para poder eliminar el colapso y luego proceder a asfaltar», explicó. Sin embargo, otros expendedores refutaron esta versión, asegurando que la actividad comercial de San Félix genera suficiente recaudación fiscal para garantizar el mantenimiento mínimo de la red de aguas blancas y servidas.

Deterioro estructural en el Mercado La Esperanza
El problema ambiental no se limita a la calle Negro Primero; se extiende con fuerza hacia la calle La Esperanza y los alrededores del Mercado de Buhoneros La Esperanza. Esta infraestructura, que cumplió 28 años de fundada, muestra un avanzado estado de deterioro provocado por el moho y el óxido que debilitan paulatinamente sus bases y estructuras de hierro.
Adjudicatarios fundadores del mercado señalaron que la insalubridad empeora debido a que los vendedores informales ubicados en las aceras, con el permiso de la propia municipalidad, realizan sus necesidades fisiológicas en las adyacencias del recinto, incrementando los malos olores y ahuyentando a la clientela.
Denuncian exclusión y anarquía vial
A la crisis de infraestructura se suma un conflicto por competencia comercial y ordenamiento urbano. Los vendedores internos del mercado aseguran pasar entre 15 y 20 días sin registrar la venta de una sola prenda de vestir, debido a la competencia desleal que generan los puestos ambulantes de las calles. «La alcaldía favoreció a otros buhoneros al ubicarlos en las calles de San Félix, y a nosotros, que tenemos casi tres décadas aquí, nos han excluido», apuntó una de las denunciantes.
Finalmente, los afectados alertaron sobre los planes de la municipalidad de permitir que los vendedores informales coloquen estructuras de rejas fijas en plena vía pública. De concretarse, advierten que se consolidará la anarquía en el centro de San Félix, vulnerando de forma definitiva el derecho de los ciudadanos a transitar libremente por las calles y aceras de la localidad.
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