Fotografía de archivo en la que se captó al congresista republicano por el estado de Georgia Mike Collins, durante un acto prselitista, en Rome (Georgia, EE.UU.). EFE/Erik S. Lesser

El congresista republicano Mike Collins ganó este martes la nominación de su partido para el Senado por el estado de Georgia tras imponerse en la segunda vuelta de las elecciones primarias. Este triunfo, obtenido por un estrecho aliado del presidente Donald Trump, refuerza la influencia del mandatario sobre la estructura del Partido Republicano de cara a las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre.

Collins, actual miembro de la Cámara de Representantes y alineado con el ala más conservadora, derrotó al aspirante respaldado por los sectores tradicionales del establishment republicano. La contienda interna se transformó en un nuevo medidor del peso político de la Casa Blanca dentro de las filas de la formación de oposición y de gobierno.

Polarización interna y el reto de noviembre

La carrera en Georgia estuvo marcada por profundas divisiones entre el ala del movimiento MAGA (Make America Great Again) y los sectores de corte más moderado. Tras asegurar la postulación, Collins deberá enfrentarse en noviembre al actual senador demócrata Jon Ossoff, en lo que se proyecta como uno de los duelos más competitivos e importantes para determinar el control de la Cámara Alta.

El éxito del legislador se suma a una cadena de victorias recientes de candidatos promovidos por el presidente en diversas primarias estatales, escenarios donde el aval del jefe de Estado ha demostrado ser un factor determinante para movilizar la base electoral más fiel del partido.

Balance de la jornada de primarias

El resultado en Georgia coincidió con la celebración de primarias y segundas vueltas en otros estados del país en el marco de este ciclo electoral de 2026. Contiendas clave en Washington y Oklahoma también definieron candidatos para cargos de carácter federal y estatal.

En paralelo, en estados del sur como Alabama, los aspirantes identificados con el movimiento presidencial continuaron registrando avances significativos en los procesos internos. Con estas tendencias, el oficialismo republicano llega al tramo definitivo previo a las elecciones de medio mandato con una maquinaria interna alineada, mientras que el Partido Demócrata busca capitalizar los efectos de la polarización partidista para defender e intentar expandir su representación en el Congreso.

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