Rescatistas recuperan un cuerpo de los escombros de un edificio afectado por los terremotos, este miércoles, en La Guaira (Venezuela). EFE/ Ronald Peña R

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre la «presión extrema» que sufren los servicios sanitarios en Venezuela y el inminente peligro de brotes de enfermedades virales o infecciosas en las zonas afectadas por el doble terremoto. Esta crisis sanitaria se desata justo cuando la búsqueda de supervivientes se acerca a su fin, una semana después de los sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron al país el pasado 24 de junio y que dejan ya un saldo oficial de 2.295 muertos.

Ante las pésimas condiciones de salubridad y la falta de refugios seguros, la ONU ha anunciado el suministro de 10.000 bolsas mortuorias para la gestión de la catástrofe, cuyo impacto económico estimado asciende a 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del PIB nacional.

Emergencia por desabastecimiento en los refugios

El peligro epidemiológico aumenta debido a la precariedad en la que viven los miles de afectados. Familias enteras pernoctan a la intemperie en estacionamientos y canchas deportivas sin acceso suficiente a agua potable, alimentos ni medicamentos básicos. Aunque el Ejecutivo contabiliza casi 13.000 damnificados, las agencias de la ONU elevan exponencialmente la población en necesidad de asistencia y advierten sobre tensiones sociales por el acceso limitado a la ayuda.

Para paliar el desabastecimiento, el Programa Mundial de Alimentos de la ONU ha solicitado de urgencia 50 millones de dólares a la comunidad internacional para asistir a unas 500.000 personas durante los próximos tres meses.

El fin de los rescates y la reconstrucción

En localidades como Catia La Mar (La Guaira), epicentro de la tragedia, el rastreo de supervivientes ha dado paso al silencio. Decenas de edificios en ruinas están marcados con la letra «D» (deceased), indicativo internacional de que el lugar ya fue inspeccionado y no se espera recuperar personas con vida. Pese al panorama, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional en homenaje a las víctimas.

Por su parte, las autoridades anunciaron que preparan un plan acelerado de construcción de viviendas. La labor será titánica, ya que observaciones satelitales de la NASA confirman que unos 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos. La emergencia cuenta actualmente con el apoyo de especialistas de 27 países y cerca de 2.000 efectivos del Comando Sur de los Estados Unidos.

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