

La comercialización de alimentos en el principal centro de acopio de San Félix se ha convertido en una carrera de resistencia financiera. Tanto comerciantes al mayor como vendedores al detal coexisten en la Plaza de Mayoreo intentando resguardar sus puestos de trabajo frente al incremento acelerado del tipo de cambio, asumiendo pérdidas cuantiosas para mantener la distribución de hortalizas, verduras, frutas y legumbres.
Traer mercancía desde el interior de Venezuela implica una estructura de costos cada vez más pesada para los productores. Los gastos de traslado incluyen el alquiler de vehículos, el pago recurrente de peajes, alimentación y la compra de gasoil a precios de mercado negro. Ante la falta de presupuesto para hospedaje, los transportistas pasan días pernoctando debajo de las plataformas de los camiones en el mismo mercado.
José Carlos, productor e intermediario que viaja desde el estado Barinas, traslada 10 mil kilos de plátanos distribuidos en dos camiones tipo 350. En sus 50 hectáreas en Los Llanos Occidentales cosecha unos 150 mil kilos anuales que reparte entre Caracas y San Félix.
«Solo en el alquiler de cada camión se van 800 dólares, sumado a los peajes, el gasoil y pagos extraordinarios en las alcabalas. Al llegar a la plaza debemos vender en bolívares a la tasa del BCV; este jueves fijamos el plátano en 600 bolívares para los minoristas», detalló.
Ventas en declive y remate de inventario
La menor afluencia de productores en el recinto es evidente para quienes tienen décadas en el lugar. José Zambrano, distribuidor de plátanos con más de 60 años en el rubro, recuerda que empezó a los 5 años vendiendo bolsas junto a su padre. A su juicio, la devaluación ha pulverizado el ingreso de la ciudadanía. «El sueldo mínimo actual es de 130 bolívares, mientras que un café pequeño cuesta 400 bolívares», comparó.
–Las ventas bajaron considerablemente. Da tristeza ver cómo pasan los días y la mercancía sigue tendida en el suelo. El plátano verde se madura en el piso y tenemos que rematarlo por kilo al consumidor final, lamentó Zambrano.
El comerciante explica que la jornada arranca a las 2:00 de la mañana para recibir a las 4:00 a los dueños de bodegas y revendedores. Estima que la Plaza de Mayoreo alberga unos 600 puestos de venta, generando entre dos y tres empleos directos por cada expendio.
Sin subsidios y con ganancias en cero
La situación es similar para los rubros procedentes del centro y occidente. Un mayorista de cebollas proveniente de Barquisimeto, estado Lara, quien prefirió mantener su nombre en reserva, viaja con 7 mil kilos de hortalizas en un camión 750 junto a tres empleados.
El comerciante padece la baja rotación de la mercancía, lo que lo obliga a permanecer hasta 15 días continuos en San Félix. «Se invierten más de 2 mil dólares entre peajes, combustible, comida y pago a los trabajadores, sin contar alojamiento porque dormimos debajo del camión. Al final, las ganancias se vuelven agua y sal», afirmó.
Compras a crédito y ventas a la baja
Por su parte, César Mariño, con seis décadas de trayectoria comercial que iniciaron en el Mercado Municipal de San Félix, traslada cambur desde Maracay en un camión 350 y da empleo a ocho personas entre las 4:00 y las 10:00 de la mañana.
Mariño explica que su mayor obstáculo es pagar a tiempo la mercancía recibida a crédito, pues la deuda se calcula al tipo de cambio oficial del día de pago, mientras el volumen de ventas se mantiene en mínimos históricos.
«En años anteriores vendía 350 cajas de cambur por jornada; hoy a esta hora solo hemos vendido 30 gaveras. Nuestro principal enemigo es el dólar», sentenció Mariño, quien asegura que cada caja tiene un costo de 12 mil bolívares, cuando el producto no circula para evitar la pérdida total de la fruta deben bajar el precio.
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