Durante el reciente rodaje de The Devil Wears Prada 2, la actriz Anne Hathaway marcó un límite en la industria al exigir a los productores la exclusión de modelos «alarmantemente delgadas» en la cinta.
La revelación, compartida por su coprotagonista Meryl Streep en una entrevista, demuestra un firme compromiso de la estrella por no perpetuar cánones de belleza perjudiciales e inalcanzables.
La iniciativa tomó forma luego de que ambas actrices asistieran a la Semana de la Moda en Milán. Allí, Streep confesó haber quedado sorprendida por la apariencia extremadamente delgada de varias maniquíes en la pasarela.
Al notar la misma situación, Hathaway decidió intervenir directamente, hablando con el equipo de producción para asegurarse de que el casting de la película no incluyera figuras que lucieran «esqueléticas».
Este cambio de paradigma llega como un precedente importante para una historia que retoma su curso casi 20 años después de la cinta original. En esta nueva entrega, cuya filmación desató la locura diaria de fans y paparazzi en las calles de Nueva York, el público verá cómo se llegó a esta renovada dinámica: Andy Sachs (Hathaway) es ahora la exitosa editora de una revista que vuelve a cruzarse con la imponente Miranda Priestly (Streep), pero esta vez inmersas en un mundo de medios de comunicación y moda muy distinto al que conocimos en el pasado.
La emoción de los fanáticos, la secuela no solo trae de vuelta a Hathaway y Streep, sino que reúne al elenco principal original con Emily Blunt (Emily) y Stanley Tucci (Nigel).
Esta producción, consolidada ya como una de las continuaciones más esperadas de las últimas dos décadas, tiene programado su gran estreno mundial para el próximo 1 de mayo.
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