Fotografía de un zapatero arreglando calzado y hablando con otra persona en una calle de La Habana (Cuba) del 8 de mayo de 2026. EFE/Ernesto Mastrascusa

Los apagones maratonianos —de hasta 22 horas diarias en La Habana y de varios días consecutivos en el resto de Cuba— han provocado en las últimas horas al menos una decena de pequeñas pero inusuales protestas. Mientras el malestar crece en las calles, el Gobierno achaca la situación exclusivamente al bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.

El país caribeño marcará este jueves un nuevo máximo en la crisis energética iniciada en 2024. Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), se prevé que en el horario pico la capacidad de generación sea de apenas 976 megavatios (MW) frente a una demanda de 3.150 MW. Esto implica que el 70 % de la isla permanecerá desconectado simultáneamente para evitar un colapso desordenado de la red.

A esta precariedad se sumó la caída parcial del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en el tercio oriental, afectando desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo, afectación que apenas comenzó a revertirse durante la mañana de hoy.

Estallido de protestas en barrios y capital

La falta de suministro ha sacudido la habitual calma de los barrios cubanos. En redes sociales y medios independientes se reportaron concentraciones en Santiago de Cuba, específicamente en el reparto Portuondo. En La Habana, el descontento se ha generalizado con cacerolazos y quema de contenedores en municipios como El Vedado, Playa, Marianao y La Habana Vieja.

De forma excepcional, en San Miguel del Padrón las protestas se trasladaron a la luz del día, cuando decenas de ciudadanos se congregaron frente a la sede del Poder Popular municipal para exigir respuestas ante la imposibilidad de refrigerar alimentos o bombear agua corriente.

La postura oficial: «Asfixia energética»

El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció que la situación es «crítica» y la atribuyó fundamentalmente al «férreo bloqueo energético» de EE. UU. Según el funcionario, la única vía de solución es la transformación de la matriz hacia energías renovables, aunque el plan gubernamental para alcanzar la independencia total se proyecta hasta el año 2050.

Por su parte, el presidente Miguel Díaz-Canel denunció en redes sociales que el cerco energético está «asfixiando a Cuba». El mandatario admitió el «dramático agravamiento» de la situación en un contexto donde apenas han arribado dos tanqueros con combustible extranjero en lo que va de 2026.

Infraestructura obsoleta y falta de divisas

Cuba requiere unos 100.000 barriles diarios para operar, pero solo produce 40.000 de crudo pesado. La falta de divisas y el bloqueo impiden la importación de fueloil y diésel necesarios para los motores de generación. A este panorama se suma la obsolescencia de las centrales termoeléctricas, que acumulan décadas de uso sin mantenimiento mayor. Expertos independientes estiman que el país necesitaría una inversión de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para sanear un sistema eléctrico que hoy se encuentra al borde del colapso total.

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