Un nuevo hecho de sangre conmocionó a los habitantes del municipio de Fonseca, en el sur del departamento de La Guajira, Colombia. Un ciudadano de nacionalidad venezolana, identificado como Jhon Alberto Rodríguez Rosales, de 26 años de edad, fue asesinado tras ser blanco de un brutal ataque sicarial en el perímetro urbano de la localidad.
El suceso violento se registró en el barrio Villahermosa, específicamente en la vivienda donde residía la víctima. De acuerdo con el relato de testigos y vecinos de la zona, Rodríguez Rosales se encontraba en el frente del inmueble cuando fue sorprendido por dos sujetos armados que se desplazaban a bordo de una motocicleta.
Sin mediar palabras y actuando con extrema sevicia, los delincuentes abrieron fuego de manera indiscriminada contra el joven. Los proyectiles impactaron a la víctima en el abdomen, un brazo, el pecho, las piernas y la región craneal, causándole la muerte de forma instantánea en el lugar de los hechos. La violencia de las detonaciones quedó evidenciada en la fachada de la residencia, cuyas paredes terminaron marcadas con múltiples huellas de impactos de bala.
Tras cometer el homicidio, los sicarios emprendieron la huida con rumbo desconocido, aprovechando la confusión del momento.
Hipótesis sobre el móvil del crimen
Minutos después del atentado, consternados familiares de la víctima acudieron al sitio del suceso y custodiaron el cuerpo a la espera del arribo de las comisiones policiales pertinentes.
Fuentes ligadas a la investigación policial indicaron de manera extraoficial que el ciudadano extranjero se dedicaba presuntamente a la actividad informal conocida en la región del Caribe colombiano como «cobradiario» (prestamista bajo la modalidad de gota a gota). Debido a la naturaleza de este trabajo, los organismos de seguridad no descartan que el asesinato responda a un ajuste de cuentas o represalias vinculadas a cobros de dinero pendientes.
Al sitio de los hechos acudieron peritos de la Policía Nacional y unidades de criminalística adscritas al Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación. Los funcionarios procedieron a acordonar el área, recolectar el material probatorio en la escena del crimen (cartuchos percutidos) e iniciar el levantamiento técnico del cadáver para trasladarlo a las instalaciones de Medicina Legal, con el fin de continuar el proceso judicial correspondiente.
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