
El estado Mérida se encuentra conmocionado tras confirmarse el asesinato de Luis Ángel Monsalve Moreno, un joven voluntario de rescate de 21 años de edad, ocurrido durante las últimas horas de la tarde del domingo 19 de julio en la parroquia Jacinto Plaza del municipio Libertador.
El suceso tuvo lugar exactamente en la vereda 14 de la urbanización La Carabobo, en la cuenca del río Chama, un sector residencial donde la víctima era ampliamente conocida por sus vecinos por su vinculación activa a labores comunitarias y de socorro.
Emboscada en plena vía pública
Según los datos técnicos aportados por los cuerpos de seguridad, Monsalve Moreno transitaba por el sector cuando fue sorprendido por un individuo armado con un objeto punzocortante. Sin mediar palabras de manera aparente, el agresor le propinó múltiples heridas a la altura del tórax y cuello, dejándolo gravemente herido sobre el pavimento.
Vecinos de la zona, al percatarse de lo ocurrido por los gritos de auxilio, intentaron prestarle las primeras atenciones; sin embargo, debido a la gravedad de las lesiones recibidas, el joven falleció a los pocos minutos en el mismo lugar de los hechos.
Actuación técnica e inspección en la escena
Minutos después del reporte vecinal, comisiones de la Policía del Estado Mérida acordonaron el perímetro para resguardar la escena del crimen hasta la llegada de la Coordinación de Investigaciones de Delitos contra las Personas de la Delegación Municipal Mérida del Cicpc.
Los expertos en criminalística realizaron la fijación fotográfica, el levantamiento del cadáver y la recolección de evidencias físicas, entre ellas la búsqueda del arma homicida en los alrededores de la vereda. Posteriormente, la furgoneta del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) efectuó el traslado del cuerpo a la morgue del Instituto Autónomo Hospital Universitario de los Andes (Iahula) para la necropsia de ley.
Avance de las pesquisas y toma de declaraciones
Hasta el momento, los investigadores del Cicpc evalúan diferentes líneas de investigación, entre las que no se descartan el robo ni la rencilla personal. Los funcionarios han comenzado a tomar testimonios de familiares, allegados y testigos presenciales del suceso para elaborar el retrato hablado del atacante y determinar la ruta de escape utilizada tras cometer el homicidio.
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