Fotografía de archivo del encuentro entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en Corea del Sur. EFE/ Yonhap PROHIBIDO SU USO EN COREA DEL SUR

Los ataques de EE. UU. e Israel a Irán, aliados de China, y la captura de Nicolás Maduro en Venezuela generan dudas sobre el viaje del presidente Donald Trump a China (31 de marzo-2 de abril), anunciado por la Casa Blanca pero no confirmado por Pekín.

«Es poco probable un encuentro Trump-Xi en este momento», opina Hung Wing Lok, profesor de la Universidad China de Hong Kong. China califica de «inaceptables» las acciones de Washington y Tel Aviv, que interrumpieron un diálogo omaní con Irán y amenazan el 45% de su petróleo vía Ormuz.

Joe Mazur, de Trivium China, advierte: una foto amistosa con Trump tras la captura de Maduro y ataques a Irán podría sugerir que Pekín no defiende a sus aliados, dañando su influencia global.

Intereses estratégicos en juego

Aun así, China busca estabilizar lazos comerciales exacerbados por la nueva guerra arancelaria de Trump y críticas de Marco Rubio a regímenes comunistas. El Tribunal Supremo de EE. UU. declaró inconstitucionales sus aranceles, allanando un posible alivio.

Taiwán es clave: Xi lo llamó «principal asunto» en una llamada con Trump. EE. UU. retrasó ventas de armas a la isla como gesto, según NPR. Negociadores se reunirán en París para avanzar en aranceles, inversión y tierras raras, extendiendo la tregua de 2025.

Choque de estilos: improvisación vs. detallismo

La preparación china, meticulosa y anticipada, choca con la improvisación de Trump. «EE. UU. ha procrastinado; China podría cancelar si gana poco, culpando a Irán», dice Mazur. Un funcionario citó al South China Morning Post: «Los chinos están furiosos con el equipo inexperto de Trump».

Aun con riesgos, Mazur prevé que el viaje avance por la necesidad china de estabilidad bilateral, primera visita de un presidente de EE. UU. a China desde 2017.

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