Fotografía de archivo, tomada el pasado 19 de febrero, del presidente interino de Perú, José María Balcázar, al atender a la prensa, en Lima (Perú). EFE/STR

El presidente interino de Perú, José María Balcázar, criticó el secretismo con el que se realizó la compra de una flota de aviones F-16 Block 70 a Estados Unidos, en contra de su disposición, e instó a que el nuevo Gobierno investigue y también negocie la adquisición, valorada en 3.500 millones de dólares.

En una entrevista publicada en la víspera en el programa ‘Sin rodeos’, Balcázar aseguró que la próxima administración debería iniciar una investigación para aclarar el proceso. Además, indicó que aún se pueden negociar las condiciones del contrato, puesto que solo se ha ejecutado el primer pago de 462 millones de dólares.

Antecedentes y tensiones diplomáticas

Durante el Gobierno de su predecesor, José Jerí, el proceso de compra de aviones caza —donde competían el F-16 estadounidense, el Gripen sueco y el Rafale francés— fue declarado secreto. Las negociaciones se centraron directamente con Estados Unidos bajo advertencias del embajador Bernie Navarro. Finalmente, el 20 de abril se firmó la adquisición pese a la negativa inicial de Balcázar, quien pretendía dejar la decisión al siguiente Gobierno, lo que desató una crisis en el Ejecutivo.

Limitaciones a la fiscalización

Balcázar sostuvo que la norma de confidencialidad promulgada por Jerí limitó la participación de las entidades de control. Según el mandatario, la Fuerza Aérea eliminó a los competidores europeos y sacó una disposición interna que excluía al Ministerio de Economía y a la propia Presidencia del proceso de decisión.

Irregularidades en la elección del proveedor

El presidente expuso que el Gobierno de transición de Jerí acordó cerrar el proceso decidiendo unilateralmente la compra de los modelos americanos. Criticó que esta normativa dejara fuera al Ejecutivo para favorecer a un único proveedor, reduciendo así los mecanismos habituales de transparencia y control administrativo.

Ruptura en el gabinete ministerial

El anuncio inicial de Balcázar de frenar la compra provocó la renuncia de los entonces ministros de Relaciones Exteriores, Hugo de Zela, y de Defensa, Carlos Díaz. No obstante, el presidente aclaró que él mismo los destituyó por deslealtad a la investidura presidencial, omitiendo cualquier agradecimiento en las resoluciones respectivas.

Cuestionamientos a la firma final

Finalmente, Balcázar sugirió que ambos exministros intentaron evadir responsabilidades legales al no estampar sus firmas en el documento final de compra. El mandatario subrayó con extrañeza que un contrato de tal envergadura fuera ratificado por un oficial de menor rango: «Lo ha firmado un coronel, imagínese usted», concluyó.

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