Militares participan en tareas de erradicación de cultivos ilegales de la hoja de coca este jueves en Chimore (Bolivia). El Gobierno de Bolivia inició las tareas de destrucción y "racionalización" de los cultivos ilegales de hojas de coca, con un acto simbólico en el Trópico de Cochabamba, una de las principales zonas cocaleras en el centro del país que, además, es el bastión sindical y político del expresidente Evo Morales. EFE/ Juan Carlos Torrejon

Bolivia reactivó este jueves una campaña para destruir y «racionalizar» cultivos ilegales de hoja de coca, tras un aumento del 10% en plantaciones en 2024 —a unas 34.000 hectáreas—, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

El operativo arrancó simbólicamente en Chimoré (Trópico de Cochabamba), bastión sindical y político del expresidente Evo Morales (2006-2019).

​El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, propuso diálogo para el desarrollo económico del Trópico, convirtiéndolo en «polo turístico y deportivo». «No permitiremos que el narcotráfico campee en nuestro territorio», advirtió.

La hoja de coca es legal en Bolivia por usos tradicionales, medicinales y culturales (Constitución de 2009), con superficie ampliada a 22.000 ha en 2017 bajo Morales. Estimaciones oficiales sitúan 2025 en ~40.000 ha, por lo que aplicarán «control efectivo».

​Participaron el viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, y la representante de UNODC, Mónica Mendoza, quien monitorea cultivos.

Justiniano, del gobierno de Rodrigo Paz (asumido en noviembre 2025), pidió «concertación» a productores legales y que cocaleros sean «aliados contra el narcotráfico».

​La llegada de autoridades alerta a afines a Morales, en vigilia desde 2024 por temor a su detención. Acusado de trata agravada (relación con menor en 2016, hijo alegado), enfrenta acusación formal de octubre 2025 y orden de captura pendiente.

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