
Los bolivianos volverán a las urnas este domingo, casi cinco meses después de las elecciones generales, para elegir autoridades regionales y municipales en un escenario político profundamente distinto: terminó la hegemonía de casi dos décadas del Movimiento al Socialismo (MAS) y ahora el pulso se centra en la distribución de recursos públicos y la autonomía de las regiones.
El presidente Rodrigo Paz llega a estos comicios impulsando el plan «50/50», una propuesta para que gobernaciones y alcaldías reciban el 50% de los recursos fiscales del Estado, como vía para fortalecer su autonomía territorial. La iniciativa ha generado polémica por la profundidad de los cambios legales que exige, pues, según el propio Paz, para aplicarla habría que eliminar unas 60 leyes y 40 decretos, lo que abre un intenso debate sobre plazos y viabilidad política.
El Partido Demócrata Cristiano (PDC), que llevó a la presidencia a Rodrigo Paz y Edmand Lara, llega a las elecciones subnacionales dividido en al menos tres grupos, de acuerdo con el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Tanto el presidente como el vicepresidente, distanciados entre sí, han optado por promover alianzas distintas para competir en gobernaciones y alcaldías. Paz encabeza la alianza «Patria», junto a su aliado Samuel Doria Medina, el exalcalde paceño Luis Revilla y el histórico MIR, fundado por su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora. Lara, por su parte, no logró que se reconociera la personería de su agrupación Nuevas Ideas con Libertad, por lo que sus candidatos terminaron inscritos bajo otras siglas.
Un MÁS reducido, pero todavía en carrera
El MAS, que gobernó Bolivia durante casi 20 años, llega muy disminuido tras obtener apenas 3,16% de los votos en las elecciones generales de 2025 y conservar solo una representación parlamentaria mínima. Sin embargo, no perdió su personería jurídica y participará en los comicios regionales, aunque con un número acotado de candidatos locales en distintas regiones. Además del MAS, también compiten fuerzas como el Movimiento Tercer Sistema (MTS), APB-Súmate, el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), Unidad Nacional (UN) de Doria Medina y la alianza Libre del expresidente Jorge ‘Tuto’ Quiroga, entre un total de más de 14 partidos y 29 alianzas habilitadas por el TSE.
‘Evistas’ y ‘masistas’ dispersos en nuevas alianzas
La fragmentación del antiguo oficialismo se refleja en que figuras cercanas a Evo Morales y Luis Arce postulan ahora bajo otros paraguas políticos. El exsenador Leonardo Loza, histórico aliado de Morales, es candidato a gobernador de Cochabamba por la alianza Unidos por el Pueblo; mientras que César Dockweiler, también exmilitante del MAS y cercano al exmandatario, busca la Alcaldía de La Paz con la agrupación Ciudad Humana, que él mismo fundó. La nueva alianza Unidos por los Pueblos logró concentrar a la mayoría de candidatos vinculados al MAS, entre seguidores de Morales y de Arce, respaldados por la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb).
Más de 5.000 cargos en juego
El 22 de marzo, los bolivianos elegirán 5.432 autoridades para los próximos cinco años. En la boleta figuran los gobernadores de los nueve departamentos del país y los alcaldes de 335 municipios, además de asambleístas departamentales, concejales y otras autoridades regionales. Con un oficialismo fracturado, un MAS en busca de sobrevivencia territorial y una amplia oferta de partidos y alianzas, el resultado definirá el nuevo mapa de poder local en Bolivia.
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