Calle 1 de la zona industrial Sur Matanza, vías de acceso destrozadas y botes de agua rodean la sede de Hidroven. Foto: Níger Martínez

El deterioro progresivo de la infraestructura vial y el constante desperdicio de agua potable han convertido el tránsito por la Unidad de Desarrollo 321, en la zona industrial Matanzas Sur de Puerto Ordaz, en una carrera de obstáculos para conductores y empresarios. Paradójicamente, la proliferación de botes de agua y cráteres se registra a pocos metros de la sede operativa de la propia hidrológica estatal en el sector.

El recorrido por la Transversal A, o vía principal que conecta con la avenida Norte Sur 7 hasta la calle 6, evidencia el colapso del sistema de distribución de agua y del drenaje urbano. Adyacente a la empresa Caroní Seals C.A., un cráter de grandes proporciones destruye continuamente los trenes delanteros y neumáticos de los vehículos que circulan por la zona.

Transversal A con la calle 1

La ineficiencia del ente prestador del servicio queda en evidencia en la intersección de la Transversal A con la calle 1. Frente a las instalaciones de la antigua empresa Alumproca, un tubo matriz fracturado suma más de dos años expulsando miles de litros de agua tratada, lo que provocó el hundimiento total del asfalto.

Una situación similar ocurre a pocos metros, adyacente a una compañía de maquinaria pesada, donde la fuga corre de forma continua bordeando la Posada El Manantial hasta descargar en una alcantarilla sin rejilla.

Pese a que la sede de la hidrológica estatal se ubica en la cercana Transversal B, las cuadrillas de reparación no han intervenido los botes crónicos. Sin embargo, comerciantes de la zona denuncian que la empresa sí despliega operativos constantes para el cobro puerta en puerta del servicio, a pesar de las fallas en el suministro y la contaminación del entorno vial.

Exigencias fiscales sin contraprestación de servicios

La parálisis en el mantenimiento de la red pública genera malestar entre el sector empresarial de Matanzas Sur. Propietarios de negocios y galpones enfatizan el contraste entre el rigor de los entes recaudadores y el abandono de la zona industrial; mientras el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT) y la Superintendencia de Administración Tributaria de la Alcaldía de Caroní, aplican una fiscalización implacable en el cobro de tributos, la respuesta en materia de pavimentación y agua potable es nula.

A la crisis de servicios se suma la vulnerabilidad en materia de seguridad. Propietarios señalan que deben contratar vigilancia privada permanente para evitar el desmantelamiento de sus instalaciones por parte de bandas dedicadas al hurto de material estratégico, cableado eléctrico y estructuras de hierro o aluminio.

Clamor por un plan integral de asfaltado

A pesar de los riesgos operativos y el colapso de la vialidad, la UD 321 ha registrado en los últimos meses un repunte en la actividad económica, impulsado por nuevas inversiones y la reapertura de locales comerciales.

Ante este escenario, el gremio comercial e industrial de la zona reiteró su llamado urgente a la Gobernación del Estado Bolívar y a la Alcaldía de Caroní para que ejecuten un plan de asfaltado y canalización de aguas, advirtiendo que cualquier trabajo de pavimentación será inútil si la hidrológica no repara primero las fracturas en las tuberías.

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