
Durante una entrevista publicada recientemente, el intérprete de Fight Club abordó el panorama actual de la industria audiovisual y señaló que, a pesar del rechazo generalizado en el sector, esta tecnología funcionará como una herramienta clave para materializar proyectos que usualmente batallan por conseguir financiación. Al ser cuestionado sobre una posible sustitución de los intérpretes por programas informáticos, el actor de sesenta y dos años indicó que el resultado final dependerá estrictamente de la persona creativa que se encuentre detrás de la dirección, guiando y seleccionando las opciones provistas por el sistema.
Asimismo, como precedente sobre el uso de su propia imagen, reveló que lleva dos décadas exigiendo por contrato la propiedad de los escaneos corporales realizados durante sus rodajes, material que históricamente ha preferido destruir.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!









