La Cámara de Industria, Producción y Comercio del municipio Gran Sabana, presidida por Jean Franco Fabi, alertó sobre la situación que atraviesan los sectores productivos en la frontera sur del país y solicitó a las autoridades establecer una mesa de trabajo y ministerios pertinentes para corregir nudos críticos que ponen en riesgo la economía de la región.
Fabi detalló que alrededor de 180 empresas importadoras y distribuidoras en Santa Elena de Uairén se encuentran en un estado crítico.
De acuerdo al gremio, estiman que la parálisis operativa pone en riesgo cerca de los ocho mil puestos de trabajo, representando un impacto «negativo y alarmante» para el municipio fronterizo.
«No es cualquier cosa perder ocho mil empleos. Si las empresas grandes, de las cuales depende la distribución de alimentos, están asfixiadas, el efecto cascada termina asfixiando al pequeño comerciante, al bodeguero y al zapatero, porque se detiene el circulante de la ciudad», advirtió.
Uno de los puntos centrales del reclamo es la adaptación del sistema de control de importaciones (COMEX) a la realidad de la frontera terrestre.
El gremio señaló que, a diferencia de las aduanas marítimas que manejan tiempos de hasta 90 días, en Santa Elena la dinámica es inmediata (48 horas), lo que choca con los tiempos de respuesta de las plataformas digitales actuales.
Propuesta de la Cámara de Comercio de la Gran Sabana
Ante esto, la Cámara de Comercio de Gran Sábana propone crear una plataforma donde se pueda verificar el estatus de las solicitudes para garantizar la libre competencia y evitar la duplicidad de trámites (como el Régimen Legal 12 para productos que ya poseen registro sanitario vigente).
Así como también ajustar los tiempos de aprobación de licencias para evitar el riesgo de pérdida de mercancía perecedera en la aduana.
A su vez, la Cámara exhortó a las autoridades regionales y municipales a trabajar en conjunto para relanzar el régimen de Puerto Libre de Santa Elena de Uairén.
El objetivo es replicar modelos exitosos como los de Paraguaná o Nueva Esparta para dinamizar el turismo y el intercambio comercial.
Finalmente, el gremio empresarial puso a disposición del Estado su equipo de economistas y juristas para colaborar en la rectificación de políticas económicas.
«Estamos dispuestos a trabajar de manera mancomunada. El empresario no tiene miedo de pagar impuestos siempre que las reglas del juego sean claras y justas para todos. Queremos ser el epicentro de cultura y turismo que todos soñamos, pero necesitamos que la economía fluya con agilidad», concluyó el vocero gremial.
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