
El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, hizo un llamado categórico este miércoles a la comunidad internacional para tener la firmeza de condenar cualquier intento de desestabilización de los sistemas democráticos en el continente. La declaración del jefe de la diplomacia chilena se produjo en el marco de la crisis política y social que sacude a Bolivia, derivada de las masivas movilizaciones y bloqueos de carreteras organizados por sectores de la oposición.
Durante su participación en la Asamblea General anual de la Organización de Estados Americanos, que se celebra en Panamá, el canciller chileno advirtió que su gobierno observa con alarma las nuevas amenazas que acechan a las instituciones de la región, haciendo especial énfasis en las dificultades que experimenta la nación vecina. Pérez Mackenna exhortó a los Estados miembros a no confundir la legítima defensa de los valores democráticos con consignas de protesta radical cuyo único propósito real es generar escenarios de violencia, pobreza y caos social.
Balance del conflicto y asistencia humanitaria
Bolivia afronta una compleja crisis desde mayo pasado debido a las protestas de colectivos campesinos e indígenas que demandan de forma directa la dimisión del presidente de centro-derecha, Rodrigo Paz, quien cumplió este junio siete meses al frente del Poder Ejecutivo. Las medidas de presión mantuvieron cercadas las principales vías terrestres del territorio boliviano durante semanas, lo que desencadenó un desabastecimiento crítico de productos de primera necesidad, combustibles e insumos médicos esenciales como el oxígeno hospitalario en diversos centros urbanos.
En su discurso ante la tribuna de la OEA, el ministro chileno recordó que, como muestra de solidaridad vecinal, Santiago ya ha despachado dos vuelos con cargamentos de asistencia humanitaria hacia La Paz para paliar los efectos de un conflicto interno que ya contabiliza al menos 16 personas fallecidas.
Alianza regional contra el crimen transnacional
Pérez Mackenna aprovechó el espacio multilateral para reiterar la urgencia de robustecer los lazos de cooperación hemisférica frente al avance de la delincuencia organizada transnacional. En ese sentido, puso en relieve el valor estratégico del acuerdo firmado semanas atrás en la capital chilena junto a sus homólogos de Argentina, Perú, Bolivia y Ecuador, un mecanismo diseñado para trazar una hoja de ruta conjunta contra las mafias y al cual se integró formalmente el gobierno de Paraguay.
El canciller chileno sostuvo que la lucha contra el crimen organizado avanza a un ritmo acelerado en la región, por lo que resulta imperativo unificar los esfuerzos estatales para golpear todas las estructuras de este flagelo. La estrategia defendida por Chile contempla la coordinación de operativos binacionales, la optimización de los canales de cooperación judicial y policial, y la agilización del intercambio de datos de inteligencia estratégica.
Impulso a la candidatura ambiental de Valparaíso
Hacia el cierre de su alocución, el secretario de Estado solicitó el respaldo de las delegaciones americanas para apoyar la postulación de Chile como sede oficial del Tratado de Alta Mar, conocido técnicamente como BBNJ por sus siglas en inglés.
Este instrumento internacional se encuentra plenamente vigente desde enero pasado y constituye el primer marco jurídico vinculante a nivel global dedicado a salvaguardar de forma efectiva la biodiversidad y los ecosistemas en aguas internacionales. La propuesta del Gobierno de Chile busca establecer las oficinas administrativas de este organismo de las Naciones Unidas en la ciudad de Valparaíso.
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