Cápsulas de paz

Hebreos 3:1 RVC
[1] Por lo tanto, hermanos santos, que tienen parte del llamamiento celestial, consideren a Cristo Jesús, el apóstol y sumo sacerdote de la fe que profesamos.

https://bible.com/bible/146/heb.3.1.RVC

Antes de la venida de Jesucristo a la tierra, el pueblo de Israel debía acudir anualmente ante Dios bajo la ministración de un sumo sacerdote, a ofrecerle al Señor sacrificio de animales para el perdón de sus pecados.

Con el sacrificio absoluto de Cristo en la cruz del calvario, todo el sistema sacrificial del Antiguo Pacto fue abolido, y se constituyó un Nuevo Pacto en la sangre del Redentor.

Dios Padre nos dio a su Hijo Jesucristo, para que sea el sumo sacerdote del Nuevo Pacto.

El Señor nos dio un sumo sacerdote semejante a nosotros en todo, para que fuera misericordioso y expiara los pecados del pueblo.

Puesto que Él mismo sufrió la tentación, es poderoso para ayudar a los que somos tentados, y socorrernos en medio de toda necesidad.

Cristo es fiel sobre su iglesia, que somos nosotros sus hijos, si mantenemos la confianza firme en Él.

Alabemos al Altísimo por darnos a Jesús, a quien le concedió más honor que a Moisés, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra. ¡Al Rey de los siglos, a Jesucristo sean el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén!

Pr. José N. Corrales
[email protected]
@pastorcorrales

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