
El deterioro de las calles de la urbanización José Gregorio Hernández, mejor conocida como “La Gallina”, en la parroquia 11 de Abril de San Félix, se halla en un estado tan avanzado que impide el libre tránsito automotor.
La prolongación de la avenida Antonio de Berríos, específicamente en el cruce con las carreras Ayacucho de Las Batallas y Naricagua, está colmada de huecos de todos los tamaños. A este escenario se suman constantes fugas de agua blanca en distintos tramos, lo que ha contribuido de manera directa a la destrucción de esta importante arteria vial que conduce hacia la vía Río Claro.
Habitantes de esta comunidad, con más de 60 años de fundada, indican que el abandono del barrio es evidente. “El tiempo se detuvo en este sector; en las mismas condiciones se encuentran las calles Taricure, Orocoyma, Arinare, Maruana, Guaicamacuto y el callejón Naricagua”, expresó un comerciante de la zona que sufre las consecuencias de la falta de mantenimiento.
Zanja “Caza bobo”
Un tramo de la carrera Naricagua se ha convertido en una verdadera amenaza para el tráfico. En este punto exacto se encuentra una boca de visita sin tapa y, a su alrededor, una infinidad de botes y huecos que los conductores no pueden esquivar. “Muchos han caído y han sufrido daños cuantiosos en sus unidades”, apuntó el vecino Leal Gómez.
Recientemente, un ciudadano cayó en la zanja denominada popularmente como “Caza bobo”. Su vehículo, una Chevrolet Blazer blanca, sufrió un desperfecto mecánico severo en el tren delantero, lo que obligó al conductor a pagar los servicios de una grúa para poder retirar el auto del sitio.
“Es constante ver cómo los carros caen en la alcantarilla. No solo es el daño material; muchas personas han sufrido graves heridas tras caer en la boca de visita porque no alcanzan a verla, especialmente de noche”, aseguró un transeúnte preocupado. El problema se extiende hasta la entrada de la calle Taricure, cuya vía igualmente se encuentra deteriorada y donde el asfalto prácticamente ha desaparecido.
Parroquia Buen Pastor
Entre la prolongación de la avenida Antonio de Berríos y a un costado de la iglesia católica Buen Pastor, se observa el mismo panorama crítico; cráteres de todos los tamaños acompañados por botes de agua blanca que terminan de socavar el pavimento.
La urbanización José Gregorio Hernández padece los mismos males que afectan a otros sectores de San Félix y Puerto Ordaz. Roger Rodríguez, quien tiene 50 años habitando en el sector, indicó que el déficit de servicios básicos es una penitencia diaria. Según su testimonio, lo único que funciona con regularidad en la comunidad es el aseo urbano.
Tras muchos años de padecer por el suministro de agua por tubería, el líquido comenzó a salir con más frecuencia, aunque esto ha generado que las filtraciones en la calle aumenten. Por su parte, el servicio eléctrico presenta fallas constantes, como en el resto de la ciudad.
Crisis de transformadores
Rodríguez denunció que enfrentan un grave problema con el banco de transformadores del sector. De los tres convertidores existentes, uno está quemado y otro presenta una fuga de aceite; solo el tercero se mantiene operativo. No obstante, la sobrecarga sobre este único equipo amenaza con quemarlo, lo que dejaría a gran parte de la comunidad en la oscuridad total.
Señaló que el personal de Corpoelec tiene conocimiento del problema pero no ha acudido a dar soluciones. Asimismo, explicó que las guayas del tendido eléctrico chocan entre sí durante los tiempos de lluvia, provocando explosiones; ante el peligro, los mismos vecinos tuvieron que utilizar palos de escoba para separarlas de forma rudimentaria.
Los afectados, en una sola voz, exigen soluciones prontas. Exhortaron a los representantes de Corpoelec a reemplazar los transformadores dañados antes de quedar sin luz, y pidieron a la Alcaldía de Caroní y a la Gobernación de Bolívar unir esfuerzos para asfaltar las calles, priorizando la carrera Naricagua por ser una vía de alto tránsito.
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