El padre Gerardo Moreno, párroco de la Catedral San Juan Pablo II.

PARROQUIA CATEDRAL SAN JUAN PABLO II
LA CATEDRAL DE TODOS
DIÓCESIS DE CIUDAD GUAYANA
PUERTO ORDAZ – ESTADO BOLÍVAR, VENEZUELA
«La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo»
San Juan Pablo II

Nos has salvado, Señor

¡RESUCITÓ!, ¡RESUCITÓ!, ¡RESUCITÓ! Resuena con fuerza por las calles, las plazas y por las veredas. Es imposible la indiferencia ante la Resurrección del Señor, que hasta el más incrédulo se acerca a la Iglesia, colándose entre los creyentes, porque no quiere perderse esta fiesta que nos llena de gozo, de alegría y de mucha emoción.

Queridos hermanos, Jesús, nuestro Dios y Salvador, nos Primerea (como diría el Papa Francisco) en la Resurrección, siendo el primero y primicia de los que se durmieron (1Corintios 15, 20-34), de los que partieron al cielo.

Con sus brazos abiertos nos espera, para decirnos que en la Resurrección Él es el primero, y quiere que también nosotros seamos eternos siguiendo su ejemplo, siguiendo el camino de nuestros seres queridos que partieron al Reino de Dios, al lugar donde en y por Jesucristo somos eternos.

A modo de Pregón Pascual, Poesía y Secuencia, continúa esta Carta a los cristianos dejándote abrazar, sanar y perdonar por Aquel que nos ha salvado, y nos ha hecho para Dios Padre, hijos amados.

Le decimos a la Madre de Dios y Madre nuestra: Totus tuus, siendo Todo Tuyo, somos de tu Hijo, nuestro Salvador, porque hacemos lo que Él nos dice. Que el Espíritu Santo venga sobre nosotros, para que, cualquiera que sea el camino que transitemos, lo hagamos sabiendo que este mundo es pasajero y nuestra esperanza está puesta en lo eterno.

La muerte, especialista en sembrar llanto, tristeza y dolor, al verse derrotada por Jesús, el Señor, experimentando su propio terror, rechinando los dientes y balbuceando con desesperación, en una última jugada, al diablo advirtió: Aquel que en el desierto una paliza te dio y en la Cruz te venció, de entre los muertos se ha levantado, ese Crucificado, verdaderamente ha resucitado.

El Alma Llanera de nuestra Venezuela de manera magistral daba paso al Hoy el Señor resucitó, y unos y otros salieron al encuentro de la reconciliación para celebrar juntos la Resurrección del Señor, y en un abrazo de hermanos se hizo presente el perdón, la justicia, y una Venezuela nueva comenzó.

El pecado no tiene más fuerza que el amor de Dios, gritó un discípulo del Señor, a lo que el diablo, asustado y tembloroso, oponerse intentó, pero se le doblaron las piernas, los ojos se le desorbitaron, la lengua se le trabó y, derrotado junto con sus aliados, al sheol regresó.

Los que apuestan por las guerras, por la persecución y por el exilio, ciertamente, están apostando por la muerte. Que pronto se encuentren cara a cara con el No matarás, (Éxodo 20, 13-15), y en Jesús, el Señor, busquen enmendar para hacer posible en nuestra tierra la paz que apunta a la eternidad, donde espera Dios, a unos y a otros, para las cuentas saldar.

Que en el Señor Resucitado seamos una Iglesia que sana heridas, no que las profundiza. Una Iglesia que recibe y acoge, no que excluye ni para entrar exige «pasaporte».

Una Iglesia en reparación que repara. Una iglesia sanada que sana. Una Iglesia en salida en busca de la oveja perdida. Una Iglesia misionera que apuesta por la libertad con las puertas de la Esperanza abiertas.

Una Iglesia que con su palabra lleva ánimo y proclama el Evangelio. Una Iglesia que lleva entre sus manos consuelo, no reproches, condiciones y miedos. Una Iglesia que camina en lo temporal, pero sabe que su meta es la Eternidad. Amén.

Seguramente tienes algo pendiente, una preocupación, alguna inquietud, una situación que resolver, alguna actividad, sin embargo, te animo a sumergirte en la siguiente oración:

Sálvame, Señor

Del pecado y de mi ego.
De la duda y de mis miedos.
De la soledad que aísla, de la palabra donde Tú no eres el Verbo.

Sálvame, Señor

De una vida acomodada, de espalda y separada de tu pueblo.

>De la indiferencia ante el prójimo, sin compromiso con tu Evangelio.

>De pretender buscar otra Causa que no sea tu Justicia y tu Reino.

Sálvame, Señor

De olvidar que Tú eres el Protagonista, Tú eres el Centro, y yo discípulo del Maestro.

>De un camino donde no eres el Camino, de una vida sinsentido.

>De la altivez, de creerme ante los demás superior, y no su servidor.

Sálvame, Señor

Del madero sin la cruz, de la corona sin espinas.
De los clavos y la lanza que no dan paso a la vida.
De la muerte presente, para que cuando me llames te alabe eternamente.

Sálvame, Señor

De mi vida sin tu vida.
Y que junto con san Pablo pueda decir:
Ya no soy yo el que vive, es Cristo el que vive en mí. (Gálatas 2, 20).

Sálvame, Señor

Para que al unísono con Pedro y toda tu Iglesia, diga con un corazón apasionado por ti: Tú lo sabes todo, Señor, Tú sabes que te amo. (Juan 21, 17).

Que la Virgen María siempre nos acerque a Jesucristo, a su manera de encontrarse con las personas, para que ninguna situación impida el amor  y la misericordia de Dios Padre, y Jesús, el Señor, sea la Vida de sus vidas.

Actividad

Dios mediante, jueves 9, 7:00 AM: Adoración al Santísimo y Eucaristía en nuestra Catedral San Juan Pablo II, la Catedral de todos. Ánimo

Con la Gracia de Dios, 6 años ininterrumpidos de la publicación de la Carta a los cristianos desde nuestra Catedral San Juan Pablo II, la Catedral de todos.

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