Padre Gerardo Moreno
Padreo Gerardo Moreno, transmitiendo la Santa Misa desde News 105.3 FM. Foto: Wuilmer Barrero (NDP)

PARROQUIA CATEDRAL SAN JUAN PABLO II
LA CATEDRAL DE TODOS
DIÓCESIS DE CIUDAD GUAYANA
PUERTO ORDAZ – ESTADO BOLÍVAR, VENEZUELA
«La Iglesia es la caricia del amor de Dios al mundo»
San Juan Pablo II

El Señor nos Primerea en la Resurrección

«Hoy el Señor, resucitó, y de la muerte nos libró, alegría y paz hermanos, que el Señor resucitó». Así dice el canto anunciando la Resurrección del Señor. Nuestro corazón quiere cantar, quiere bailar, quiere gritar al mundo: El Señor, Resucitó.

Sí, queridos hermanos, estamos llenos de alegría porque Jesús, el Señor, nuestro Salvador, Resucitó.

Con la presente, queridos hermanos, llegamos a cuatro años ininterrumpidos de la publicación mensual de la CARTA A LOS CRISTIANOS. Desde la primera carta titulada: JESÚS, EL SEÑOR, Nos PRIMEREA hemos hecho un recorrido donde Jesucristo es el Protagonista, es el Mensaje y nosotros los mensajeros.

Cristo ha de permanecer, y nosotros continuar para que reine Él. Gracias por recibir y multiplicar cada carta, cuyo contenido es Jesús de Nazaret.

Ahora, en tono de poesía, envuelta en esperanza y también en alegría, gritemos llenos de gozo anhelando la Parusía: la muerte por Cristo ha sido vencida.

A modo de Pregón Pascual entonemos melodías, por el Dios que da la vida y nos ama sin medida, es Jesús, el Carpintero, que desde la Cruz del madero nos recuerda que en Él somos eternos.

Dios con nosotros que nuestra condición humana asumió, es el Mismo que desde el madero de la Cruz con su muerte la vida nos dio. Es el Hijo de Dios, diría el centurión, el Dios que da la vida y nos ama sin reproche ni condición.

Damos gracias a Dios Padre que en su Hijo nos amó, y nos ha hecho herederos de su Reino. Reino de justicia, Reino de amor, Reino donde somos eternos gracias a Jesucristo, el Señor.

¡Qué Dios tan bueno! Qué Dios tan maravilloso que desde la Cruz perdonó, demostrando que nos ama en abundancia y nos perdona sin reproche ni condición.

Ahí está tu madre. Ahí está tu hijo. Desde la Cruz el Señor nos encomendó a su Madre, haciéndola nuestra, y se cumple una vez más, lo que en las Bodas ella nos mandó: «Hagan lo que Él les diga», y llevarla a ella a casa, es llevar a quien llevó en su seno al Dios que es el Camino, la Verdad y la Vida, llevamos a nuestro Salvador.

La muerte que se creía poderosa, que daba miedo y sembraba terror, ahora temblorosa por Cristo que la venció, balbuceando y arrastrando su derrota con dolor, al ver a las tinieblas, le gritó: «No pierdas tu tiempo porque verdaderamente Cristo resucitó, y a mí, que soy la muerte, me venció».

Desde el Vaticano, pasando por pueblos, ciudades y barrios, suenan las campanas por Cristo Resucitar, campanas que aplastan al Diablo al conocer la noticia que el Señor Resucitó, y sabe el Demonio junto a sus aliados que su destino es volver al Sheol.

El Señor nos Primerea en la Resurrección, nos hace sus discípulos y nos envía, guiados por el Espíritu Santo, a proclamar su amor, a proclamar también su perdón. Vayamos a toda prisa, como las mujeres, a decir al mundo entero: El Señor Resucitó.

Ánimo.

P. Gerardo Moreno

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