Fotografía de archivo en la que se captó al excanciller brasileño y actual asesor de la Presidencia de Brasil para Asuntos Internacionales, Celso Amorim, durante una conferencia, en Río de Janeiro (Brasil). EFE/André Coelho

El asesor de la Presidencia brasileña para Asuntos Internacionales, Celso Amorim, calificó este jueves como «inaceptable» el uso de «pretextos para una intervención» extranjera en territorio nacional. De esta manera, uno de los colaboradores más cercanos al mandatario Luiz Inácio Lula da Silva reaccionó a la decisión del Gobierno de Estados Unidos de incluir a dos de las mayores bandas criminales de Brasil en su lista de agrupaciones terroristas.

A través de un comunicado escrito enviado a los medios de comunicación brasileños, Amorim reconoció que la seguridad pública es un pilar fundamental para el desarrollo socioeconómico y que el crimen organizado es un mal que debe ser combatido con contundencia. Sin embargo, enfatizó la postura soberana del Ejecutivo: la cooperación internacional es bienvenida en áreas clave como el contrabando de armas y el lavado de dinero, pero no se tolerarán acciones unilaterales de Washington que vulneren la soberanía de la nación suramericana.

El detonante de la crisis

La declaración del Gobierno brasileño se produce tras el anuncio del Departamento de Estado norteamericano de incorporar al Comando Vermelho (CV) y al Primeiro Comando da Capital (PCC) en su lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO) a partir del 5 de junio de 2026. La Casa Blanca justificó la medida catalogando a ambas agrupaciones como las más violentas de Brasil y alertando sobre una preocupante expansión de su influencia criminal por el continente americano con destino hacia los Estados Unidos.

Conexión política en Washington

La resolución de la administración del presidente Donald Trump se oficializó apenas un día después de que el senador y candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro se reuniera en Washington con el secretario de Estado, Marco Rubio, y tras su encuentro bilateral con el propio mandatario estadounidense en la Casa Blanca. El dirigente conservador, rival directo de Lula para los comicios presidenciales de octubre, se adjudicó la autoría de la iniciativa al confirmar que presionó a las autoridades estadounidenses para etiquetar a ambas mafias bajo el rango de «narcoterroristas».

Alcance y preocupación regional

La nueva clasificación legal por parte de Washington representa un endurecimiento drástico de su política criminal transnacional, abriendo las puertas al congelamiento de activos financieros y a severas restricciones de visado para los miembros y colaboradores de estas organizaciones. No obstante, para el Palacio de Planalto, la verdadera preocupación radica en el trasfondo político de la declaración estadounidense, pues temen que el estatus de «organización terrorista» sea utilizado por la Casa Blanca para amparar o justificar en el futuro futuras incursiones o intervenciones de carácter militar en suelo brasileño.

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