En una jornada que redefine la historia del hipismo mundial, Cherie DeVaux se convirtió este sábado en la primera entrenadora en alzar el trofeo del Derby de Kentucky. La hazaña llegó gracias a la asombrosa actuación de Golden Tempo, un purasangre que desafió las apuestas de 24-1 para adjudicarse la edición número 152 de la «Carrera por las Rosas».
El desarrollo de la prueba fue puro drama hípico. Al cruzar los primeros tres cuartos de milla, Golden Tempo marchaba en la última posición, pareciendo descartado de cualquier posibilidad. Sin embargo, en la recta final, el ejemplar desató una aceleración eléctrica bajo la conducción del jinete puertorriqueño José Ortiz.
El binomio logró filtrarse entre el pelotón y, en un cierre de infarto, superó a Renegade por apenas un cuello de ventaja sobre la meta.
Tras la victoria, una conmovida DeVaux expresó el alivio de haber alcanzado la cima. «Me alegra no tener que responder más a esa pregunta», afirmó en relación a la constante presión sobre cuándo llegaría el primer triunfo femenino en la carrera.
La entrenadora dedicó el éxito a su esposo, David Ingordo, señalándolo como el pilar fundamental que en 2017 la motivó a establecer su propio establo cuando ella dudaba de su futuro profesional.
Los Ortiz: fin de semana de ensueño
La victoria de Golden Tempo también consagró a José Ortiz, quien selló un doblete histórico al ganar el Kentucky Oaks y el Derby en el mismo fin de semana. El duelo tuvo un matiz familiar, ya que Ortiz tuvo que rebasar en los metros finales a su hermano, Irad Ortiz Jr., para asegurar la gloria.
Con este resultado, DeVaux no solo rompe una barrera de género de un siglo y medio, sino que coloca a Golden Tempo en el camino hacia la Triple Corona tras protagonizar una de las remontadas más espectaculares que se recuerden en la arena de Louisville.
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