
Científicos e investigadores internacionales estudian actualmente los mecanismos genéticos y moleculares de la Turritopsis dohrnii, una diminuta medusa capaz de revertir su ciclo vital ante situaciones de estrés, con el objetivo de determinar si sus procesos de desdiferenciación celular pueden aplicarse en la biología regenerativa humana para reparar tejidos dañados y tratar enfermedades asociadas al envejecimiento.
Esta especie marina, cuyos mecanismos regenerativos fueron descubiertos de forma fortuita en 1992 por un investigador italiano, presenta un caso único en el reino animal: al enfrentarse a condiciones adversas o falta de alimento, sus células adultas experimentan un proceso de «transdiferenciación», regresando a un estado similar al de las células madre para transformarse en un pólipo del cual brota una nueva colonia.
Estudios genéticos comparativos liderados por especialistas como la bióloga marina Maria Miglietta (Universidad Texas A&M en Galveston) y el bioinformático Víctor Quesada (Universidad de Oviedo) revelan que el ADN de esta medusa posee múltiples copias de genes dedicados a la reparación del material genético y al mantenimiento de los telómeros.
Asimismo, investigaciones recientes sugieren una coincidencia entre los genes que la medusa activa durante su fase de rejuvenecimiento y aquellos vinculados con la longevidad en los seres humanos.
Aunque la Turritopsis dohrnii demuestra que la mortalidad no siempre representa una inevitabilidad biológica, los investigadores aclaran que mantener a la especie en laboratorio resulta complejo y que aún queda un largo camino por recorrer para traducir estos procesos marinos en terapias eficaces. No obstante, el estudio de sus mecanismos genéticos abre una vía prometedora para replantear el tratamiento de enfermedades degenerativas y explorar la capacidad de retroceder en el daño celular humano.
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