
El descontento de los comerciantes formales e informales de las calles Negro Primero, La Esperanza y las inmediaciones de la Unidad Educativa Nacional Antonio de Berrío sigue en aumento. Los afectados denuncian que las ventas han caído drásticamente debido a que los consumidores evitan la zona comercial de San Félix, ahuyentados por los olores fétidos y la necesidad de esquivar las aguas residuales que corren libremente por la vía.
Vendedores de comida rápida, verduras, frutas y hortalizas califican la situación de insalubridad como «alarmante». La constante exposición a las cloacas desbordadas ha generado una proliferación de moscas que pone en riesgo la higiene de los alimentos. A esto se suma el grave deterioro vial, las calles se han vuelto prácticamente intransitables por el flujo ininterrumpido de aguas servidas.
Uno de los comerciantes afectados cuestionó la gestión de la Alcaldía de Caroní, señalando la contradicción entre las exigencias tributarias y la falta de servicios básicos. «Nos exigen estar al día con el pago de impuestos, pero ese dinero no se ve retribuido en el saneamiento de esta zona, donde trabajamos decenas de negocios que expendemos alimentos», reclamó.
Años de promesas incumplidas
Los trabajadores informales aseguran que las denuncias se han canalizado reiteradamente a través de redes sociales, radio y prensa escrita, sin obtener respuesta alguna. «Parece que la información no llega al despacho del alcalde. No vemos voluntad política por parte del burgomaestre ni de los representantes de la hidrológica para resolver un problema que arrastramos desde hace años», señaló uno de los voceros de la comunidad.
La crisis de servicios no se limita a las aguas negras. A pocos metros de la Dirección de Transporte existe una fractura en la tubería de agua potable. Este bote de agua dulce ya comenzó a socavar el asfalto y su caudal recorre la calle Negro Primero hasta converger en la calle La Esperanza, donde el agua tratada se mezcla con las aguas servidas, profundizando el desperdicio del recurso y la contaminación del sector.
Una crisis con «metástasis»
«Esto es como un cáncer que hizo metástasis», comparó una de las vendedoras del Mercado de Buhoneros La Esperanza. «Las cloacas están desbordadas por todos lados. Rodean el mercado, bajan por la calle principal de La Esperanza, pasan por el sector La Grúa y terminan en el colector de aguas pluviales que desemboca directamente en el río Caroní», advirtió sobre el impacto ambiental de la avería.
Ante el silencio administrativo, el sector comercial de San Félix exhorta una vez más a la Alcaldía de Caroní, a la Gobernación del estado Bolívar y a la hidrológica regional a coordinar esfuerzos para canalizar y solucionar de forma definitiva este foco de contaminación que atenta contra la economía local y la salud pública.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!










