Las calles de las comunidades del Eje Atlántico en Puerto Ordaz, están convertidas en lagunas de aguas de lluvias por falta de asfaltado y drenajes. Foto: Níger Maertínez

Todos los sectores que confluyen a lo largo de la avenida Atlántico desde Villa Bahía hasta Villa Jade, en Puerto Ordaz, se encuentran en situación de riesgo ante el inicio de la temporada de lluvias. La falta de servicios básicos estructurales es el denominador común: las calles siguen siendo de tierra, carecen de sistemas de drenaje y no cuentan con red de aguas servidas.

Tras los recientes aguaceros, la comunidad de Villa Upata quedó completamente anegada, transformando sus calles en lagunas. Este sector, que ya acumula más de 14 años de fundado, padece el déficit crónico de casi todos los servicios públicos. Debido a las inundaciones, los residentes quedaron prácticamente incomunicados, ya que las aguas pluviales se estancaron en las principales vías de acceso al no tener canales de desahogo; una crisis que los vecinos deben enfrentar cada año con la llegada del invierno llanero.

Una situación similar se vive un poco más abajo del Eje Atlántico, en urbanismos como: Villa Paragua, Parque Canaima, Villa Jade I y II. Sus habitantes llevan años esperando que las autoridades doten a la zona de la infraestructura más elemental: aceras, brocales, red de cloacas y asfaltado.

Villa Jade sector II, todas las calles son de tierra y no cuenta con red de aguas negras

Desborde de agua pero derroche de luz

Paradójicamente, mientras las calles sufren por la falta de inversión, el servicio eléctrico muestra otra deficiencia por descuido. En toda la avenida Atlántico, desde el cruce de Villa Bahía y Riberas del Caroní, los postes del alumbrado público permanecen con las luminarias encendidas las 24 horas del día, evidenciando una falta de mantenimiento e inspección.

Carmen Rosa, residente de una de las comunidades afectadas, relató la agonía que viven durante los meses de lluvia. Explicó que, al ser vías de arena, las calles se convierten rápidamente en lodazales intransitables.

Según testimonios de los vecinos, mujeres y niños se ven obligados a colocarse bolsas plásticas en los zapatos para evitar empantanarse, mientras que otros optan por caminar descalzos con el calzado en las manos hasta llegar a la parada del transporte público.

Otros lugareños recordaron que las viviendas de estos sectores fueron edificadas con el esfuerzo y recursos propios de las familias. A pesar de que los gobiernos nacional y regional ofrecieron en reiteradas oportunidades ejecutar los proyectos de aceras, brocales y cloacas, las promesas siguen sin cumplirse.

Los vecinos intentan tapan los huecos con escombros, sin embargo la situación empeora

Inseguridad y falta de escuelas

La crisis de infraestructura también golpea la educación y la seguridad de los menores. Ana, habitante de Villa Jade II, aseguró que la zona carece de planteles educativos. «Los niños y adolescentes tienen que trasladarse hasta las escuelas y liceos más cercanos, caminando por rutas peligrosas donde quedan expuestos a la delincuencia», lamentó.

Estudiantes que deben movilizarse desde estas comunidades hasta el Liceo Robert Serra, en el sector II de Gran Sabana, o al Liceo Luis Beltrán Prieto Figueroa, en el sector I de Gran Sabana, han sido víctimas de asaltos por parte de delincuentes que aprovechan la maleza alta para esconderse.

Ante esta realidad, los afectados exigen respuestas contundentes al Gobierno nacional, a la Gobernación del estado Bolívar y a la Alcaldía de Caroní. La comunidad clama por un plan de asfaltado urgente y la optimización definitiva de los servicios básicos para dignificar su calidad de vida.

Todas las vías de acceso se encuentran llenas de huecos de todos los tamaños y dificultad el libre tránsito automotor

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