Colegio María Montessori. Foto: cortesía

El Colegio María Montessori no es solo una institución educativa, sino un símbolo de arraigo, perseverancia y esperanza para la comunidad italiana en Ciudad Bolívar. Desde su fundación (1961), ha representado un punto de encuentro donde la cultura y la educación se entrelazan en una historia de migración, adaptación y resistencia frente a los embates del tiempo y la situación país.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Ciudad Bolívar se convirtió en el hogar de cientos de inmigrantes italianos. Muchos de ellos llegaban con la esperanza de un día regresar a su tierra natal, pero mientras tanto, era fundamental preservar su cultura e idioma. En este contexto, figuras como el doctor Francisco Vitanza, pionero en la erradicación de la malaria en Venezuela y Latinoamérica; Humberto Cazzadore, reconocido fotógrafo; y un ebanista que fungía como vicecónsul ad honorem, decidieron fundar una escuela que garantizara la educación de sus hijos en italiano y español.

La primera sede del colegio funcionó en el Club Español, donde en las noches era un centro de reuniones y en las mañanas un espacio para la enseñanza. «Mi madre, Jacinta, era maestra y fue una de las primeras en impartir clases tanto en italiano como en español», recuerda Anna Francesca Cazzadore, actual presidenta de la Asociación Civil Casa D’Italia y máxima autoridad del colegio.

El crecimiento de un proyecto educativo

El nombre «María Montessori» no fue una casualidad. La filosofía montessoriana encajaba perfectamente con el modelo educativo que se impartía en el colegio, donde los alumnos aprendían de manera colaborativa y progresiva. «En los primeros años, primero, segundo y tercer grado estaban en un salón, cuarto, quinto y sexto en otro. Era un sistema de enseñanza donde los mayores ayudaban a los menores, con salones de hasta 50 alumnos», explica Cazzadore.

Con el paso del tiempo, el colegio logró establecer su sede en la Casa D’Italia y se convirtió en un colegio paritario, reconocido tanto en Venezuela como en Italia. «Podías culminar la primaria aquí y continuar tus estudios en Italia sin necesidad de revalidar», comenta Cazzadore.

El colegio alcanzó su mayor esplendor con una capacidad de 1.400 alumnos, desde primaria hasta quinto año de bachillerato, 38 profesores y una infraestructura que incluía seis laboratorios completamente equipados. Sin embargo, la crisis económica y la migración de las familias italianas a Puerto Ordaz, debido al auge de las empresas básicas, afectaron su estabilidad.

Desafíos y resurgimiento en la actualidad

Desde el año 2020, la comunidad educativa ha trabajado arduamente para revitalizar la institución. Hoy, el colegio cuenta con 328 alumnos, desde preescolar hasta quinto año de bachillerato. «Queremos devolverle su grandeza. A pesar de las dificultades económicas, seguimos ofreciendo una educación de calidad con un enfoque integral», afirma Cazzadore.

Uno de los aspectos que distingue al colegio de otras instituciones es su programa de actividades extracurriculares. «Los estudiantes que están al día con sus mensualidades tienen acceso a clases de inglés, danza, italiano, robótica y deportes en horario vespertino», explica la presidenta de la Casa D’Italia. Además, la natación es parte fundamental del programa: «Todos los alumnos tienen una hora semanal de natación, y los de bachillerato pueden acceder con descuentos a las clases vespertinas».

El colegio María Montessori mantiene un compromiso firme con la formación integral de sus estudiantes. «Fomentamos la unión, la pertenencia, el trabajo en equipo y el respeto. Queremos que nuestros alumnos crezcan en un ambiente libre de bullying y con valores sólidos», enfatiza Cazzadore.

A diferencia de otros colegios, el María Montessori ofrece clases en italiano e inglés de manera simultánea. «Los dos profesores participan en la misma clase, lo que hace que el aprendizaje sea más dinámico y divertido», explica.

El colegio también ha implementado estrategias pedagógicas modernas, incluyendo meditación y talleres de neuroeducación. «Buscamos formar no solo a los estudiantes, sino también a los profesores y padres. La educación debe ser un proceso compartido», destaca Cazzadore.

Hacia un futuro prometedor

El colegio María Montessori sigue siendo un bastión de la cultura italiana en Ciudad Bolívar. «Queremos que nuestros egresados puedan estudiar en cualquier parte del mundo sin dificultades. Para ello, estamos trabajando en un acuerdo con la RAI Kids para que los estudiantes escuchen radio en italiano y se familiaricen con la cultura», adelanta Cazzadore.

El costo de la educación también representa un reto. «Hemos subido la mensualidad a 65 dólares, pero sabemos que es difícil para muchas familias. Estamos buscando apoyo financiero del gobierno italiano y de empresas para poder ofrecer becas», señala.

A pesar de los desafíos, la comunidad sigue apostando por el colegio. «Estamos haciendo lo mejor que podemos con lo poco que tenemos», dice Cazzadore con determinación.

Compromiso con la comunidad

El colegio no solo se enfoca en la educación, sino también en la responsabilidad social. Cada 6 de abril, en colaboración con el Rotary Ciudad Bolívar y una ONG local, los estudiantes participan en la limpieza de las orillas del río Orinoco. «Es una actividad que realizamos desde hace 13 años y que busca inculcar en nuestros alumnos el respeto por el medio ambiente», concluye Cazzadore.

El colegio María Montessori es más que una institución educativa; es el reflejo de una comunidad que lucha por preservar su historia, su cultura y sus valores en un país que atraviesa constantes cambios. A pesar de las dificultades, su legado sigue en pie, formando generaciones con identidad y raíces sólidas, listas para enfrentar el mundo con el sello de la educación montessoriana.

¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!

Facebook X Instagram WhatsApp Telegram Google Play Store