Foix, Francia. Nairo Quintana dio un paso grande en busca del podio de París, al demostrar fortaleza en la primera cita con los Pirineos, donde se convirtió en el único capaz de aguantar el ritmo de los dos gigantes de este Tour, el danés Jonas Vingegaard y el esloveno Tadej Pogacar.

El colombiano siguió su rueda cuando atacaron en el col de Lers y más tarde en el de Peguère, aunque finalmente otros rivales para el podio lograron contactar con el grupo y Quintana no pudo sacar más provecho de la jornada.

ESCALÓ DOS PUESTOS

Pero subió dos puestos en la general y ahora es cuarto, tras haber superado al francés Romain Bardet, que parece descartado para la lucha por el tercer puesto, y el británico Adam Yates, quien trabajó para su compañero Geraint Thomas y olvidó sus propias ambiciones.

El ganador del Tour de 2018 es ahora el principal escollo para que Quintana sume su cuarto podio en París, aunque en la primera cita con Pirineos el ciclista del Ineos dio muestras de no seguir el ritmo de los mejores.

Thomas se descolgó a las primeras de cambio y recibió la ayuda en un primer momento de Yates y, más tarde, de otro colombiano, Daniel Martínez, que se había metido en la fuga del día y que se descolgó para auxiliarle.

LE FALTO APOYO

Ahí le faltó a Quintana el apoyo de algún compañero para endurecer la carrera y evitar que Thomas entrara en el grupo de los elegidos, al que también accedió el francés David Gaudu, que ahora es quinto a solo 9 segundos del colombiano.

Quintana demostró que tiene piernas para seguir el ritmo de los dos hombres más fuertes del Tour y por delante quedan dos duros finales en alto donde puede asaltar definitivamente la tercera plaza.

El lado negativo es que luego falta una contrarreloj de 40,7 kilómetros, en los que el británico tiene ventaja sobre el colombiano.

Pero la jornada era más propicia a felicitarse. «He estado muy bien, durante este Tour de Francia estoy muy regular en un promedio bueno. Esta etapa ya la conocía, hice segundo un año y la fuerza me acompañó por fortuna», dijo el de Arkea.

«MIS RIVALES SON LOS DE LA TERCERA PLAZA»

«Me he quedado a rueda, sabía que no podía hacerles daño. Mis rivales son los de la tercera plaza en el podio, veremos lo que pasa en los próximos días. Es buena señal que el cuerpo haya funcionado bien hoy», señaló.

El podio está, más que nunca, en el punto de mira del Arkea, que quiere jugar en la liga de los grandes y, para ello, cuenta con la experiencia y la fortaleza de Quintana.

EMBAJADOR DE PRIMERA

El colombiano se ha convertido en su mejor embajador y en su baza más corporativa. «Con el equipo estamos muy motivados», dijo Quintana, que defendió que el Arkea esté en el World Tour porque, como demuestra su actuación en este Tour, pelea también en las carreras grandes.

El mano a mano con Thomas está ahora encima de la mesa. El británico del Ineos también está demostrando un buen momento de forma, pero no fue capaz de seguir el ritmo de los mejores cuando al carrera se puso cuesta arriba.

La ayuda de Yates fue definitiva y el galés se lo agradeció: «Ha sido un gran compañero que ha sacrificado sus opciones por mí».

RESPALDO DE MARTINEZ

También recibió el respaldo de Martínez, la fortaleza del equipo con mayor presupuesto del pelotón puesta al servicio del británico que busca su tercer podio en el Tour.

Otros no superaron el envite. Es el caso de Bardet, que se dejó casi 5 minutos y todas sus opciones de firmar su tercer podio. El francés reveló que se encontraba enfermo.

Gaudu, por su parte, se aferra a sus últimas esperanzas. Es un escalador y, como Quintana, tiene terreno para progresar en la general.

EFE deportes