Ciudad Guayana.- Hoy en día, uno de los problemas de salud que más está afectando a las personas es el estrés laboral, por eso es necesario conocer sobre la magnitud e importancia de sus consecuencias.

Los especialistas en el tema recomiendan en primer lugar, gestionarlo o prevenirlo a fin de mantener un adecuado nivel de salud, tanto mental como físico, ya que el estrés podría provocar alteraciones y disfunciones que repercuten tanto en los trabajadores como en el funcionamiento de la empresa.

Desde aspectos ambientales, como el ruido; hasta factores interpersonales, como la relación con los compañeros, o la falta de conciliación entre la vida personal y la laboral, pueden ser clasificados como fuentes inagotables de estrés para muchos empleados.

Reacciones

El estrés relacionado con el trabajo se define como una serie de reacciones físicas y psicológicas que suceden cuando los trabajadores deben hacer frente a exigencias ocupacionales que no se adaptan a sus conocimientos, destrezas o habilidades. Las reacciones del trabajador frente al estrés pueden incluir respuestas fisiológicas, emocionales, cognitivas y conductuales.

Entre las fisiológicas se encuentran: aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea y de la tensión muscular, sudoración, incremento de la producción y secreción de adrenalina, y respiración superficial con mayor frecuencia. Mientras que en las emocionales están el miedo, irritabilidad, humor depresivo, ansiedad, enojo y motivación disminuida.

En cuanto a las reacciones cognitivas se puede presentar: atención disminuida, reducción de campo de percepción, olvidos, pensamientos menos efectivos, reducción de la capacidad de solucionar problemas y de aprendizaje. En las conductuales están la disminución de la productividad, mayor consumo de cigarrillos, drogas y alcohol, cometer errores, etc.

¿De dónde proviene?

El foco de estrés proviene del ambiente laboral, el cual es percibido por el empleado como nocivo y de carácter crónico, sintiéndolo como ‘una amenaza’ que desencadena un conjunto de reacciones fisiológicas y psicológicas. En general, los estresores laborales se podrían dividir en cuatro categorías:

  • Ambiente físico de trabajo y contenidos del puesto que se desempeña.
  • Desempeño de tareas, relaciones interpersonales y desarrollo de la carrera.
  • Nuevas tecnologías y otros aspectos organizacionales.
  • Relaciones trabajo-familia (ambos aspectos no se compaginan).

Los profesionales con más tendencia a estresarse por el trabajo son personas empáticas, sensibles, ‘humanas’, con dedicación profesional excesiva, idealistas, altruistas, obsesivas, entusiastas, proclives a las enfermedades coronarias y a las alteraciones cardiovasculares, y susceptibles de identificarse excesivamente con los demás.

Organización y prevención

Una mala relación con la gestión del tiempo es una de las causas más comunes de estrés laboral, pues puede acabar convirtiendo cada situación en poco más que sinónimo de prisa, fatiga o agitación. Para evitarlo, puedes probar con la teoría del Cubo de Covey: “Tomemos un cubo e introduzcamos en primer lugar piedras grandes y, en segundo lugar, rellenamos los huecos que quedan con piedras pequeñas”. Esto quiere decir que las piedras grandes representan las cosas importantes de la vida laboral, y que las pequeñas serían aquellas tareas del día a día, actividades cotidianas de menor magnitud.

  • De igual modo, sería deseable planificar la agenda para evitar la aparición de acontecimientos estresantes; dando prioridad a los asuntos que se consideren más importantes, y cubrir los huecos con actividades y recados que suponen más una obligación, que el hecho de conseguir una meta en sí misma.
  • Decir sí a tus prioridades antes que a las de los demás.
  • Programar periodos de descanso entre tus actividades.
  • No comas en tu mesa de trabajo ni te saltes las comidas.
  • Dale importancia al tiempo que vas a dedicar a tu familia, no solo les des el que te sobra. Además, ten en cuenta sus agendas a la hora de planificar la tuya.
  • Programar actividades variadas.
Agencias