Foto: Níger

Puerto Ordaz.-Jesús Frutillez y Abraham Ramos, andan en dúo, Suben en los autobuses del transporte público a ofrecer su talento. Cantan vallenatos, uno toca el acordeón y el otro la charrasca.

El día a día de ambos jóvenes, empieza y termina en los autobuses que cubren la ruta Puerto Ordaz – San Félix y viceversa. Son muy pocas las personas que no les gusta el vallenato, sin embargo, los músicos ofrecen canciones de Los Diablitos, Diomedes Díaz, Rafael Orozco, Silvestre Dangond, Jorge Celedón, Poncho Zuleta, entre otros.

Jesús, explicó que llevan un año, sobreviviendo de la música en los autobuses del transporte público “no quedó de otra. Anteriormente podíamos tocar y cantar en fiestas y celebraciones, pero la situación país, nos hizo entender como son los caminos de la vida”.

La música es la pasión de ambos. Aprendieron a tocar todo tipo de instrumentos en la iglesia evangélica, vienen de hogares cristianos.

El primero, actualmente persevera en el evangelio, el segundo se encuentra descarriado…, “pero con intenciones de regresar a la iglesia”, acotó.

Frutillez, no solo toca acordeón, también instrumentos de cuero, cuerdas, como la guitarra, bajo y le mete un poco a los instrumentos de viento; Abraham, igual se defiende.

Cuentan que les gusta lo que hacen, “es lo mejor que podemos hacer y no estamos quitándole nada a nadie. De esta manera ganamos el pan, de esta forma llevamos comida a la casa”.

No tienen estudios universitarios, “pero si hemos obtenido una buena educación en el hogar, nuestros padres han sido el mejor ejemplo, nos han enseñado como ganar de manera honesta las cosas, sin quitárselo a otra persona que con sacrificio se lo ha ganado”.

Se motivan a entonar vallenatos, “porque a la gente le gusta, es un género musical que arranca sentimientos, hace entender la vida de una maneras distinta, el vallenato es música”, apuntó uno de los entrevistados.

Bladimir Martínez Ladera

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