

Las selecciones suramericanas suelen estar entre las principales animadoras de la Copa Mundial y en 2026 estarán representadas por Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay, que intentarán proclamarse campeonas de una cita de la que nueve conjuntos de la región han hecho parte y tres de ellos han logrado reinar.
El romance de la Conmebol con la gran fiesta del balompié comenzó desde el primer día. En la edición inaugural de Uruguay 1930, seis naciones del bloque (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y el propio anfitrión) izaron la bandera regional en el torneo.
Con el paso de las décadas, la efectividad de esta confederación se ha concentrado en su tridente de gigantes. Brasil lidera la resistencia con un pentacampeonato histórico, escoltado por las tres coronas conseguidas por la Argentina de Mario Kempes, Diego Maradona y Lionel Messi, y el doblete de Uruguay.
La regularidad de la región en la cita mundialista lo refleja a la perfección la Canarinha, que llegará a Norteamérica para ratificar su estatus único de asistencia perfecta, acumulando un récord absoluto de 23 participaciones.
Por su parte, la vigente campeona del mundo, Argentina, sumará en las canchas norteamericanas su decimonovena aparición histórica, mientras que Uruguay completará su decimoquinto certamen, consolidando el podio de los planteles con más rodaje en la zona.
Más allá del protagonismo de Argentina y Brasil
Un peldaño más abajo en el historial aparecen combinados de gran tradición competitiva. La selección de Chile, ausente de las tres ediciones más recientes, registra un sólido balance de 9 torneos disputados, una cifra idéntica a la que alcanzará Paraguay en 2026, que hará su ansiado regreso tras 16 años.
El presente siglo ha atestiguado el despertar y la consolidación de nuevos protagonistas. Colombia se presentará en la inédita cita de Estados Unidos, México y Canadá para sellar su séptima Copa Mundial, mientras que el dinámico conjunto de Ecuador festejará en 2026 su quinta participación.
El mapa de los representantes suramericanos que han sabido saborear la atmósfera mundialista lo completan las selecciones de Perú, que atesora 5 presencias, y el aguerrido combinado de Bolivia, dueño de 3 memorables asistencias en el torneo.
Nueve selecciones han sabido cruzar las fronteras y un único casillero permanece en blanco en toda la geografía de la Conmebol: la selección de Venezuela se mantiene como la única escuadra de la región que aún no sabe lo que es jugar un Mundial absoluto en casi un siglo de historia.
El panorama actual a partir de la cita de 2026 abrió una ventana de oportunidad sin precedentes gracias a la expansión del formato a 48 naciones, una decisión que modificó sustancialmente las cuotas de poder al otorgar al bloque 6 plazas directas —en lugar de 4— y un cupo al repechaje.
Mientras Venezuela planea la campaña para concretar su debut en 2030, y Bolivia, Chile y Perú hacen lo propio para alcanzar su regreso a la competición, los demás representantes de la región saltarán al césped con la misión de revalidar su jerarquía de élite, expectante ante el sueño latente de que el club de los 9 algún día se transforme en uno de 10.
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