El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva (c-i), fue captado este 29 de septiembre al sostener en alto la bandera de su país, durante un acto de campaña, en Fortaleza (Brasil). EFE/Jarbas Oliveira

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador opositor Flávio Bolsonaro, principales contendientes en las elecciones presidenciales de Brasil, han intensificado la tensión política a solo cinco días de las urnas mediante un intercambio de acusaciones descontextualizadas y noticias falsas en un escenario de extrema polarización.

A las puertas de la primera vuelta, la contienda electoral se ha volcado hacia el terreno religioso y moral, en un contexto de empate técnico tanto para los comicios del domingo como para una eventual segunda vuelta.

Manipulación del discurso sobre abusos e infancia

Por un lado, el Partido Liberal (PL) —liderado por el expresidente Jair Bolsonaro— difundió un video publicitario donde acusa al Gobierno progresista de «enseñar, normalizar e incentivar» prácticas que constituyen abuso sexual de menores. La pieza audiovisual utilizó un discurso de Lula en el que criticaba la reticencia masculina al examen profiláctico de próstata señalando que las mujeres aprenden a someterse a revisiones médicas «con toque desde cuando eran pequeñas».

Aunque el Partido de los Trabajadores (PT) aclaró de inmediato que el mandatario hacía referencia a la rutina de los exámenes ginecológicos preventivos, dirigentes de la oposición aprovecharon la frase fuera de contexto. El metraje del PL contrasta la declaración citando estadísticas sobre violencia sexual en el país y resalta la propuesta de Flávio Bolsonaro de imponer la castración química para agresores sexuales.

Bulos religiosos y vaivenes judiciales

Paralelamente, la campaña del PL atribuye esta estrategia a un intento de respuesta frente a los mensajes promovidos por el oficialismo, que vinculan a Flávio Bolsonaro con un supuesto proyecto de ley para retirar el título de patrona de Brasil a la Virgen de Aparecida.

Pese a tratarse de una desinformación desmentida que se viralizó en redes sociales, Lula replicó el argumento en mítines de campaña en Belém y Fortaleza. «Mientras yo sea presidente, la Virgen de Aparecida será la patrona; quien no quiera que se cambie de país», aseveró el jefe de Estado ante su electorado predominantemente católico.

Flávio Bolsonaro, de credo evangélico, rechazó las imputaciones y acusó al PT de orquestar una campaña de desprestigio. La disputa escaló al ámbito judicial: tras una orden inicial del Tribunal Superior Electoral para retirar las publicaciones, el magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF) Flávio Dino autorizó temporalmente su difusión amparándose en la libertad de expresión. Sin embargo, este martes el juez Luiz Fux revocó el fallo de su colega y restituyó el veto a los contenidos relacionados con la imagen religiosa y el candidato opositor.

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