
Una coalición global de 42 organizaciones de aficionados —entre las que destacan Aficionados al Fútbol de Europa (FSE), Aficionados al Fútbol de África y el Consejo de Aficionados Independientes de Norteamérica, junto a colectivos de países como España, Inglaterra, Brasil, Alemania y Francia— ha lanzado una petición formal para exigir la dimisión inmediata del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y una reforma profunda en la gobernanza del organismo.
Bajo la premisa de que «el fútbol pertenece a las personas que llenan los estadios», los firmantes afirman en su comunicado que Infantino ha perdido la legitimidad para liderar la institución tras traicionar repetidamente los valores del deporte y actuar en detrimento de la credibilidad del fútbol mundial.
Proyecto FIFA Forward Enterprise
El detonante principal de esta movilización fue el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial ideada para concentrar los derechos comerciales de las grandes competiciones internacionales, incluido el Mundial. La propuesta pretendía vender el 20 % de esta nueva sociedad —valorada en 20.000 millones de dólares— a inversores privados para recaudar 4.200 millones.
Aunque Infantino retiró la iniciativa el pasado 31 de julio admitiendo la fuerte división generada entre federaciones, clubes, jugadores y aficionados, la coalición denuncia que el plan se negoció a puerta cerrada y en estricto secreto. Para los seguidores, la cancelación del FFE no resuelve el problema de fondo, pues la cultura opaca que lo originó sigue intacta.
Además del fiasco del FFE, la petición responsabiliza a Infantino de otras controversias, como sus contactos vinculados a la Superliga europea, la fallida propuesta de celebrar el Mundial cada dos años y la fijación de precios excluyentes para las entradas del Mundial de 2026.
Por ello, la alianza de aficionados reclama una transformación estructural basada en la transparencia, la consulta obligatoria a todos los actores del fútbol, un mayor control sobre el poder ejecutivo y la creación de mecanismos independientes de supervisión, invitando a la hinchada global a sumarse a la causa.
La tensión política dentro del organismo se ha agravado con la reciente dimisión de Kevin Lamour, hasta ahora director de operaciones de la FIFA, quien renunció tras denunciar públicamente la opacidad del proyecto FFE.
Esta salida llevó a Sándor Csányi, vicepresidente de la FIFA y presidente de la Federación Húngara de Fútbol, a retirar formalmente su confianza en el mandatario, convirtiéndose en el quinto vicepresidente en distanciar su posición.
Todo este escenario de crisis debilita la posición de Infantino de cara al Congreso de marzo de 2027, donde prevé postularse para renovar su mandato por cuarta vez.
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