
La crisis de Venezuela, que escribe un nuevo capítulo tras la captura hace dos semanas de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se coló en la firma del pacto de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur en Asunción, la capital de Paraguay, donde se hicieron votos por el retorno de la democracia al país caribeño.
El pedido más enfático llegó durante el discurso del presidente panameño, Raúl Mulino, quien llamó a sus pares latinoamericanos a no «olvidar» la situación en Venezuela «y la urgencia de que se instale un Gobierno democrático» en esta nación.
Venezuela «es un gran país que aportaría mucho a la región», dijo Mulino, invitado a la firma del histórico acuerdo que creó el mercado más amplio del mundo por ser Panamá un Estado asociado al Mercosur.
«Panamá es un ferviente creyente del multilateralismo, del comercio mundial abierto y de la libertad económica. Creemos en el respeto al voto popular porque fue el que nos puso a todos nosotros en la Presidencia de nuestros países», agregó.
La dirigente chavista Delcy Rodríguez gobierna en Venezuela por orden del Supremo y en medio de las afirmaciones del presidente estadounidense Donald Trump, que afirma ejercer una tutela sobre el país tras la captura de Maduro.
Como parte de sus primeras decisiones, Rodríguez inició un proceso para restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, pese al injerencismo que denuncia de este país en los asuntos internos de Venezuela y la propia aprehensión de Maduro, que gobernaba desde 2013.
Este último extremo fue el punto de partida para que el mandatario argentino, Javier Milei, recordara en Asunción la crisis venezolana y exigiera la liberación de «todos los presos políticos», incluido su coterráneo Nahuel Gallo, preso en este país desde diciembre de 2024.
«Valoramos la decisión y la determinación mostrada por el presidente de Estados Unidos, el señor Donald Trump, y por todo su Gobierno, por las acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del narcoterrorista y dictador Nicolás Maduro», dijo Milei al tomar la palabra.
El mandatario argentino, uno de los mayores aliados de Estados Unidos en la región latinoamericana, ya había celebrado la captura de Maduro el propio día 3 de enero, cuando ofreció la ayuda de su Gobierno para una transición en territorio venezolano.
Su postura contrastó con la del boliviano Rodrigo Paz, que también asistió al evento por encontrarse su país en proceso de adhesión plena al Mercosur.
«Me sumo para saludar al pueblo venezolano, expresar toda mi solidaridad. Todo en democracia, nada fuera de ella. Bolivia es solidaria con el pueblo venezolano», dijo en tono conciliador.
Maduro y su esposa fueron capturados por Estados Unidos tras un ataque militar en Caracas, y tres estados vecinos, en un hecho que el fiscal general venezolano, Tarek William Saab, calificó como un «secuestro internacional».
Maduro y Flores ya comparecieron ante la Justicia estadounidense en Nueva York. El mandatario venezolano se declaró no culpable de los cargos de narcoterrorismo y tenencia de armas de los que se le acusa y aseguró que es «un prisionero de guerra».
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