
Las continuas fluctuaciones de voltaje y los apagones imprevistos están causando graves estragos en la comunidad Gran Sabana, ubicada en la parroquia Unare de Puerto Ordaz. Equipos de uso diario como aires acondicionados, computadoras, neveras y lavadoras sufren averías irreparables debido a la inestabilidad del servicio.
«Meses atrás la luz se iba de forma esporádica, pero ahora los apagones son diarios. Cuando el servicio no se interrumpe por completo, ocurren bajones tan repentinos que no nos dan tiempo de desenchufar los electrodomésticos», relató una vecina afectada.
Otros residentes señalaron que la luz se corta hasta dos veces al día, sumado a las constantes variaciones de tensión. Varios habitantes reportan pérdidas irreparables de sus equipos. «Se me quemó el aire acondicionado y no tengo cómo reponerlo. La semana pasada también tuve que pagarle a un técnico para reparar la nevera», comentó un perjudicado.
Por su parte, Ana Luisa, habitante del sector, explicó que debió apagar su único aire operativo tras dañarse un equipo más pequeño que compró con esfuerzo y ayuda de su hijo en el extranjero.
La crisis afecta seriamente la calidad de vida, especialmente la de los adultos mayores, quienes quedan expuestos a las altas temperaturas sin ventilación ni refrigeración adecuada.
Ante esta alarmante situación y la falta de pronunciamiento por parte de la empresa Corpoelec, la comunidad exige soluciones e inspecciones técnicas inmediatas para frenar el deterioro de sus bienes y resguardar su tranquilidad.
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