Red de aguas negras colapsa en calle 19 del sector A1 de Nueva Chirica en San Félix colapsa. Foto: Níger Martínez

La zozobra y la contaminación ambiental mantienen en alerta constante a los habitantes de la calle 19 del sector A1 en Nueva Chirica. La tubería matriz de aguas servidas colapsó por completo, provocando que los efluentes corran sin rumbo conocido bajo el asfalto y amenacen con provocar el hundimiento de la vía o la estructura de las viviendas adyacentes. Más de 80 familias sufren a diario las consecuencias de este problema.

Los propios residentes intentaron solucionar la falla abriendo un tramo de la carretera con sus herramientas cotidianas. Al excavar, descubrieron que el colector principal se encuentra totalmente destrozado, impidiendo el paso de las aguas residuales. Sin embargo, los trabajos comunitarios no pudieron continuar al tropezar con la necesidad imperiosa de una retroexcavadora para poder profundizar la zanja.

Las calles se hallan saturadas de huecos en todos lados

La promesa

La problemática acumula dos años de evolución. Según señalan los líderes comunitarios, los representantes de la hidrológica se comprometieron desde hace un año a enviar el equipo pesado para apoyar la mano de obra local. La promesa jamás se materializó y el deterioro de la zona sigue avanzando sin contención.

En un esfuerzo extraordinario por resolver la contingencia, la comunidad unió recursos propios para comprar 30 metros de tubería de repuesto. La iniciativa se encuentra frenada por la falta de respuesta gubernamental.

«No tenemos ni una ploga para abrir la calle y conectar los tubos. Requerimos obligatoriamente la retroexcavadora. No estamos pidiendo que nos hagan todo el trabajo; los vecinos estamos totalmente comprometidos a poner la mano de obra, pero necesitamos el apoyo institucional», afirmó Domingo Vargas, vocero vecinal, en compañía de Pedro Arreaza y Porfirio Contreras.

El riesgo

El estancamiento del sistema provoca que las aguas servidas se devuelvan cotidianamente por los inodoros y drenajes internos de las casas. El escenario empeora de forma crítica durante los días de lluvia, cuando el líquido putrefacto anega por completo los inmuebles, exponiendo a niños y adultos mayores a severos focos infecciosos.

A la crisis cloacal se suma la falta severa de agua potable. Resulta paradójico para los afectados que, teniendo el acueducto a escasa distancia de la comunidad, el servicio sea casi inexistente. Vecinos reportan madrugar con frecuencia para intentar surtir sus tanques, pero los grifos permanecen secos sin explicación oficial.

El deterioro

El panorama en el sector A1 se complementa con la destrucción masiva de la red vial. La calle Neverí, principal arteria de acceso hacia el mercado del sector, presenta enormes hundimientos y troneras inundadas por botes continuos de aguas blancas y servidas. La comunidad exige una intervención inmediata a las autoridades locales y regionales para frenar el colapso ambiental de la zona.

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