El escenario está listo para el regreso del evento más prestigioso del béisbol internacional. La sexta edición del Clásico Mundial de Béisbol (WBC) ha definido su hoja de ruta, distribuyendo la intensidad de su primera ronda a través de tres naciones: Japón, Puerto Rico y Estados Unidos.
Esta edición destaca no solo por la calidad de los rosters, sino por una selección de recintos que combinan tradición histórica con modernos estrenos en la órbita del torneo.
Tokyo Dome
La acción comenzará oficialmente el 5 de marzo en el emblemático Tokyo Dome. El gigante japonés volverá a ser el epicentro del Grupo A, donde la selección local —actual campeona defensora— medirá fuerzas ante Australia, Corea del Sur, República Checa y China Taipéi.
Precisamente, el duelo entre australianos y taiwaneses será el encargado de subir el telón del certamen, manteniendo al recinto nipón como un pilar inamovible en la historia del Clásico.
Hiram Bithorn
Por su parte, el Caribe recupera el protagonismo con el regreso del Estadio Hiram Bithorn en San Juan. Tras haber sido anfitrión en las tres primeras ediciones del torneo, la «Isla del Encanto» vuelve a vestirse de gala para recibir al Grupo A.
En esta sede, Puerto Rico buscará imponer su localía frente a rivales de peso como Cuba, Canadá, Panamá y Colombia, en lo que se perfila como uno de los sectores más competitivos por la cercanía geográfica y la pasión de sus fanaticadas.
Daikin Park
El territorio estadounidense presentará una novedad significativa con el debut de Houston como ciudad sede. El Daikin Park, hogar de los Astros de Houston, sustituirá al Chase Field de Phoenix para albergar los compromisos del Grupo B.
En este diamante, el combinado de Estados Unidos iniciará la defensa de su orgullo frente a México, Italia, Brasil y el Reino Unido. La transición del antiguo Minute Maid Park a este nuevo ciclo del WBC marca un hito para la ciudad texana, consolidándola como un destino de élite para el béisbol de selecciones.
LoanDepot Park
Finalmente, el LoanDepot Park de Miami reafirma su posición como la «capital del béisbol» en el hemisferio occidental.
El moderno feudo de la Pequeña Habana no solo recibirá al Grupo D —integrado por potencias como Venezuela y República Dominicana, junto a Israel, Nicaragua y Países Bajos—, sino que asumirá la responsabilidad total de las etapas decisivas.
Desde los cuartos de final hasta la gran final, Miami será el lugar donde se coronará al próximo monarca del mundo, cerrando un despliegue logístico que promete ser histórico.
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