
El Banco Central de Cuba (BCC) anunció este martes que dos nuevos billetes de 2.000 y 5.000 pesos cubanos (CUP) —la moneda nacional— entrarán en circulación de forma gradual a partir del 1 de abril, en un contexto de alta inflación, devaluación del peso y escasez de efectivo.
La introducción de estas denominaciones de mayor valor responde a la demanda de mayores cantidades de dinero en efectivo y busca reducir los costos de logística y brindar mayor agilidad operativa, según un comunicado del BCC difundido por medios oficiales. El banco indicó que los billetes de 5.000 pesos se incorporarán primero en La Habana y luego se irán extendiendo al resto del país, mientras que los de 2.000 pesos se introducirán después.
Actualmente, la moneda cubana circula en billetes de 5, 10, 20, 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos. Estas nuevas emisiones marcan la primera vez que se incluyen figuras femeninas en los billetes: Mariana Grajales, madre de Antonio Maceo, y Celia Sánchez, una de las guerrilleras históricas de la Sierra Maestra, figuras emblemáticas de la independencia y la revolución cubana.
ONEI
La medida se enmarca en un escenario de elevada inflación y depreciación del peso en el mercado informal. En el mercado formal, la inflación interanual se situó en febrero en 12,33%, una leve baja frente al 12,52% de enero, según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). En el mercado negro, el CUP alcanzó recientemente un mínimo histórico de 515 pesos por dólar estadounidense, hito ligado a las presiones de las sanciones de EE. UU. y al fracaso de la reforma de 2021 que buscaba unificar la moneda.
Desde finales de 2025, el BCC implementó una tercera tasa de cambio oficial flotante, actualizada diariamente, iniciando en 410 CUP por dólar para exportadores y actores económicos, con el objetivo de acercarse al mercado informal. Esta tasa ha escalado a 480 CUP por dólar, coexistiendo con las tasas previas de 24 y 120 CUP por dólar, pero la brecha persiste.
Cuba enfrenta una crisis económica profunda desde hace más de seis años, agravada por la pandemia de COVID-19, las sanciones de EE. UU. y políticas erráticas. El bloqueo de combustible por Washington desde enero de 2026 ha intensificado el colapso de la infraestructura energética, con escasez crítica de combustible, alimentos y medicinas, junto a una inflación récord, en un escenario de incertidumbre para 2026.
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