Así se encuentran calles de los alrededores del mercado municipal de San Félix, aguas negras junto a los vendedores

En los alrededores del mercado municipal de San Félix, comprar alimentos se ha transformado en un ejercicio de supervivencia sanitaria. Entre pasillos anegados y olores pestilentes, el expendio de carne, queso, pollo y pescado se realiza a escasos centímetros de focos de infección flagrantes.

Los compradores, acorralados por el alto costo de la vida, caminan entre moscas y charcos fétidos para estirar el presupuesto, enfrentando un peligro biológico latente ante la mirada inerte de las autoridades locales.

De Tito Oviedo a Yanny Alonzo

El deterioro del principal centro de abasto de San Félix no es una contingencia nueva, sino el resultado de años de abandono institucional. La grave crisis de salubridad y la falta de mantenimiento estructural se consolidaron durante la gestión del exalcalde Tito Oviedo y continúan intactas bajo el mandato del actual alcalde Yanny Alonzo.

A pesar de las constantes denuncias de usuarios y adjudicatarios, la transición municipal no ha significado solución alguna, perpetuando un cuadro de desidia institucional que expone la salud pública diariamente.

La calle Negro Primero

El epicentro de esta emergencia ambiental radica en la calle Negro Primero y sus veredas adyacentes. Allí, los botes de aguas negras brotan de forma continua, inundando la vía pública con corrientes residuales y emanaciones putrefactas.

A esta contaminación líquida se le suma la acumulación descontrolada de desechos sólidos, convirtiendo la zona en un criadero masivo de moscas que se posan directamente sobre proteínas y charcutería destinadas al consumo humano, rompiendo toda norma de inocuidad alimentaria.

Odisea entre calles rotas y lodazales infecciosos

Someterse a la compra diaria implica navegar por accesos destruidos y calles profundamente deterioradas. Cuando llueve, los cráteres del pavimento transforman los accesos en trampas de lodo mezclado con aguas servidas.

En medio de este escenario, cientos de tarantines informales se levantan directamente sobre el lodo contaminado sin supervisión ni restricción por parte del departamento de Higiene de los Alimentos de la Alcaldía de Caroní, ignorando el riesgo epidemiológico que representa exhibir comida en tales condiciones.

La trampa de la economía

La paradoja económica empuja a los consumidores hacia los focos de mayor insalubridad. Dentro de las instalaciones formales del mercado, los locales lucen cada vez más desiertos debido a costos más elevados.

Afuera, la venta informal ofrece precios ligeramente inferiores, pero a costa de un ambiente insalubre. «Preferimos arriesgarnos aquí afuera porque el bolsillo no da para más», aseguran los usuarios, atrapados entre precios inalcanzables y un entorno que amenaza su salud física.

Frente a la inacción histórica que se arrastra desde la administración saliente hasta la actual, los ciudadanos exigen a la Alcaldía de Caroní, liderada por Yanny Alonzo, una intervención directa e inmediata.

La comunidad demanda el sellado urgente de los botes de aguas negras en la calle Negro Primero, la reparación del asfaltado en los accesos, la recolección constante de basura y una fiscalización real sobre los precios de la cesta básica para frenar la especulación y devolver condiciones mínimas de dignidad y salubridad al centro de compras.

¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!

Facebook X Instagram WhatsApp Telegram Google Play Store