Zonas quemadas en los alrededores de el embalse de El Burguillo por el incendio que se originó en Burgohondo, en la provincia española de Ávila. EFE/Raúl Sanchidrián

La Defensoría del Pueblo de Bolivia alertó este lunes que los incendios forestales que cada año afectan al país son un «problema estructural», por lo que pidió a las autoridades nacionales y locales a activar medidas preventivas para evitarlos, puesto que en lo que va del año se han registrado hasta 2.835 focos de calor activos.

El defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, declaró a los medios que los incendios forestales «han dejado de ser algo estacional» y que se convirtieron «en un problema estructural que afecta a los derechos humanos y de la Madre Tierra».

Callisaya mencionó que es necesario «cumplir» los objetivos que adquirió el Gobierno central, junto a los departamentales y municipales, para «fortalecer» la prevención e «investigar y sancionar las quemas ilegales», que han ocasionado que se arrasen millones de hectáreas de bosques y pastizales en años previos.

Evolución de los focos de calor en los últimos años

El funcionario también señaló que desde que la Defensoría del Pueblo hace seguimiento a este problema, hace tres años, los incendios pasaron de 1.736 en 2023 a 16.494 en 2024, mientras que el año pasado los focos de calor estuvieron «en su pico más alto», con 2.536.

El defensor afirmó que en lo que va de 2026, hasta el pasado 21 de julio, se han registrado 2.835 incendios, por lo que la situación se ha vuelto «muy preocupante», con el riesgo de que en los siguientes meses adquiera niveles de aún mayor envergadura.

Escaso avance en las medidas de prevención y respuesta

Callisaya recordó que en 2024 la Justicia dictó una resolución constitucional que estableció tareas obligatorias para que los diferentes niveles de Gobierno de Bolivia trabajen en la gestión de riesgos de los incendios en las áreas de prevención y restauración ambiental, entre otros aspectos.

Sin embargo, indicó que hasta el momento se ha avanzado poco, puesto que la prevención de incendios «solamente tiene un 6 % de avance» y las labores de restauración económica, atención en salud y derechos humanos, rendición de cuentas y control institucional están por debajo del 2 %.

El titular de la Defensoría del Pueblo en Bolivia también advirtió que hay una «debilidad» en la respuesta a este tipo de eventos, en la activación de los comités de emergencia municipales y departamentales, así como la «precariedad» en la que están los bomberos voluntarios que anualmente colaboran en mitigar los incendios.

Afectación regional y el impacto de los ‘chaqueos’

La semana pasada, algunos incendios se registraron en el departamento sureño de Tarija, con la quema de 5.000 hectáreas, lo que causó preocupación, ya que esa cantidad es la mitad del total registrado el año pasado, que fue de 10.000 hectáreas.

Los incendios son un problema recurrente en Bolivia entre junio y octubre, y el fuego se atribuye en muchos casos a los ‘chaqueos’, las quemas controladas para habilitar tierras que se usarán en la siembra o el pastoreo.

Los incendios forestales arrasaron más de doce millones de hectáreas en 2024 y dejaron a Bolivia con la mayor crisis ambiental de su historia.

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