Fotografía de archivo en la que se registró al defensor del Pueblo de Colombia, Carlos Camargo, en Cartagena (Colombia). EFE/Ricardo Maldonado

La Defensoría del Pueblo alertó este lunes de la situación que se vive en el departamento colombiano de Arauca, donde 1.445 familias viven en temor y confinamiento tras los recientes enfrentamientos entre la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC.

Una misión humanitaria de la Defensoría verificó la situación en la convulsa Arauca, limítrofe con Venezuela, y las consecuencias humanitarias que dejaron los combates del 10 y el 11 de enero entre los dos grupos armados ilegales en el sector de Marreros, entre los municipios de Arauquita y Puerto Rondón.

«Las comunidades se encuentran en un estado de temor y zozobra generalizada, con el consecuente desabastecimiento de los víveres necesarios para su alimentación, sin la posibilidad de salir de sus viviendas para asistir a citas médicas y conseguir medicamentos, así como la salida de sus cosechas para su posterior comercialización», lamentó el defensor del Pueblo, Carlos Camargo.

Esta situación «pone en grave riesgo su derecho a la salud, a la vida y al acceso a servicios o bienes básicos para su supervivencia», agregó el funcionario, así como el derecho a la educación, teniendo en cuenta que «se aproxima el inicio de clases y hay temor en los padres de enviar a sus hijos a las escuelas y colegios».

La Defensoría constató que cerca de 1.445 familias en las veredas de Lejanías, Normandía, El Progreso, La Esmeralda y el Palón, del municipio de Puerto Rondón sufren las consecuencias del conflicto armado.

En este contexto, Camargo hizo un llamado a las alcaldías de Arauquita y Puerto Rondón, así como a la Gobernación de Arauca, para que, de manera inmediata, se preste asistencia humanitaria «a través de la asignación de los recursos necesarios e implementar estrategias urgentes de atención» para esas familias.

Por último, el defensor del pueblo también urgió al ELN y a las disidencias a «frenar las acciones armadas» y mostrar «gestos de paz de cara al proceso de diálogo que ha venido impulsando el Gobierno».

El Ejército colombiano dijo el pasado jueves que fueron hallados once cuerpos en la zona de Arauca donde tuvieron lugar los recientes enfrentamientos entre el ELN y una disidencia de las antiguas FARC.