
Un clima de incertidumbre y preocupación embarga a decenas de trabajadores informales y pequeños emprendedores de la parroquia Unare, luego de que la Alcaldía de Caroní llevara a cabo el derrumbe y retiro de más de 20 kioscos situados a lo largo de la avenida Guarapiche.
La medida, ejecutada bajo la premisa municipal de ordenar los espacios públicos y con la promesa de una posterior reubicación, afectó directamente a establecimientos de diversa índole. Entre los puntos comerciales demolidos operaban barberías, talleres de reparación de electrodomésticos, y expendios de alimentos como empanadas y quesos, los cuales constituían el único sustento económico para numerosas familias de la zona.
Promesas incumplidas e incertidumbre comercial
Aunque inicialmente se manejó la información de que el operativo estaría dirigido de forma exclusiva a las estructuras abandonadas o desocupadas, la medida terminó alcanzando a kioscos con años de trayectoria y actividad constante. Esta acción ha dejado desamparados a comerciantes que diariamente prestaban servicios esenciales a los residentes de los bloques y áreas adyacentes de Unare.
»Nos dijeron que solo se llevarían los kioscos solos, pero terminaron quitando puestos de trabajo que llevaban años activos. Hoy no sabemos cómo llevaremos el alimento a nuestros hogares», manifestaron afectados en el sitio.
La inquietud no se limita a la tramo intervenido: los comerciantes ubicados en las inmediaciones del Centro Comercial Atlántico también se declaran en estado de alerta ante la posibilidad de que los desalojos se extiendan hacia sus puestos de trabajo en las próximas horas.
Hasta el momento, los trabajadores afectados exigen un pronunciamiento claro y soluciones inmediatas por parte de las autoridades municipales que garanticen el cumplimiento de la reubicación prometida y el derecho al trabajo de las familias guayanesas.
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