Ilustración artística de "Invictibellatrix amberina" (en el centro de la imagen) en su ecosistema de la Isla de Wight, Reino Unido, durante el Cretácico Inferior. Crédito: Sergey Krasovskiy and Pedro Salas. Imagen facilitada por University College London.

Un equipo científico británico ha descubierto una nueva especie de dinosaurio de largas garras a partir de un fósil craneal hallado en la Isla de Wight y que había estado escondido en un cajón durante más de 100 años. El fósil, un fragmento de la parte posterior de un cráneo, fue adquirido por el Museo de Historia Natural en 1924 y había pasado desapercibido para su estudio hasta la actualidad.

Para llevar a cabo este trabajo de reevaluación, los investigadores realizaron una tomografía computarizada del fósil, creando un modelo 3D detallado de esa parte del cráneo, así como un modelo del interior correspondiente al cerebro. Asimismo, emplearon algoritmos informáticos y modelos matemáticos avanzados.

Un megaraptorano pionero en Europa

El dinosaurio, descrito en la revista Royal Society Open Science, pertenece a un grupo de carnívoros ágiles y bípedos llamados megaraptoranos, constituyendo el primer registro de este grupo encontrado en territorio europeo. Estos animales estaban estrechamente emparentados con los tiranosaurios, incluido el Tyrannosaurus rex, pero se diferenciaban por poseer cabezas esbeltas y atacar a sus presas con sus grandes brazos y garras gigantes y curvas, en lugar de utilizar principalmente sus mandíbulas, detalla un comunicado del University College London.

Aunque algunas especies de este linaje alcanzaban tamaños gigantescos, este nuevo espécimen destaca por ser uno de los más pequeños y antiguos del grupo hallados hasta la fecha. Vivió en el Reino Unido durante el Cretácico Temprano, hace aproximadamente 120 millones de años.

Anatomía y rol ecológico del depredador

El espécimen habría medido entre tres y cuatro metros de largo y algo más de un metro y medio de altura, luciendo probablemente un tegumento de plumas. Sus temibles garras habrían alcanzado entre 10 y 20 centímetros de longitud. Con estas características, se habría alimentado de pequeños dinosaurios, lagartos y mamíferos, ocupando un rol ecológico similar en la cadena alimentaria al de la hiena actual.

Los megaraptoranos se consideran los más misteriosos de los grandes dinosaurios carnívoros debido a la escasez de registros fósiles. La teoría científica predominante sugiere que se originaron en Asia antes de migrar a través de Europa y consolidarse como depredadores ápice en toda la masa continental meridional de Gondwana, que agrupaba a las actuales África, Sudamérica y la Antártida. No obstante, hasta este hallazgo, a dicha teoría le faltaban pruebas fósiles clave en Europa.

Identidad y reflexiones del hallazgo

A la nueva especie se le ha asignado el nombre científico de Invictibellatrix amberina. El término Invictibellatrix se traduce como «guerrera invicta», rindiendo homenaje al rol de los megaraptoranos como formidables depredadores ápice, mientras que Amberina hace referencia tanto al ámbar hallado en las rocas del descubrimiento como a un nombre de connotación femenina.

«Es un auténtico misterio que este fósil pasara desapercibido durante tanto tiempo guardado en un cajón durante casi 100 años. En la Isla de Wight se encuentran muchos huesos; quién sabe qué más está esperando a ser descubierto», reflexiona Cassius Morrison, investigador del University College London.

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