
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, manifestó este jueves la disposición de su Gobierno a abrir un diálogo con Estados Unidos, al tiempo que confirmó la preparación de un plan de defensa y un paquete de medidas de emergencia frente al “bloqueo energético” impuesto por Washington. En una inusual comparecencia televisiva con medios oficiales y de países aliados, el mandatario dijo que aspira a construir “una relación entre vecinos civilizada” y de “beneficio mutuo”, pero desde una “posición de respeto a la soberanía y la autodeterminación”, sin aceptar lo que La Habana considera “injerencias”.
Díaz-Canel aseguró que su Gobierno estaría dispuesto a abordar con Estados Unidos temas migratorios, de seguridad, lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, medioambiente y cooperación científica, entre otros. No habló de negociaciones formales, pese a que el presidente Donald Trump ha reiterado que su administración mantiene contactos, incluso de alto nivel, con Cuba en medio de la escalada de tensiones tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas y el corte del suministro de crudo venezolano hacia la isla.
La operación militar en Venezuela representó para La Habana no solo el golpe a un aliado regional clave, sino también la pérdida de una fuente energética vital, estimada en unos 30.000 de los 110.000 barriles diarios que el país necesita para cubrir su demanda. A esta crisis se sumó la orden ejecutiva firmada el 29 de enero por Trump, que habilita aranceles comerciales contra todos los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, medida que el Gobierno cubano califica de “agresiva y criminal”.
Período Especial
Ante este escenario, Díaz-Canel adelantó que en los próximos días se anunciarán medidas de emergencia basadas en una actualización del concepto de “opción cero”, diseñado durante el Periodo Especial de los años noventa para un escenario de “cero petróleo”. Ese plan contemplaba racionamiento extremo, autosuficiencia alimentaria, mayor uso de tracción animal, carbón vegetal para cocinar y transporte no motorizado, componentes que ahora serían adaptados a las condiciones actuales.
El mandatario explicó además que Cuba ha puesto en marcha un “plan de preparación para la defensa” ante la creciente agresividad de Estados Unidos, incluyendo la activación de “planes y medidas” para dar paso a un eventual “Estado de Guerra” aprobados por el Consejo de Defensa Nacional. Desde el ataque estadounidense del 3 de enero, la isla realiza ejercicios militares todos los sábados, declarados “días nacionales de la defensa”, dentro de la doctrina de la “guerra de todo el pueblo”, que busca movilizar a toda la población para hacer insostenible una posible ocupación.
Los entrenamientos abarcan prácticas de emboscadas, instalación de minas, protección a la población y formación combinada en sanidad militar, defensa frente a armas de exterminio en masa, manejo del fusil AKM y técnicas de enmascaramiento, según reportes de la prensa estatal. “Cuba es un país de paz… no somos una amenaza para los Estados Unidos”, remarcó Díaz-Canel, al justificar que “es un deber soberano” prepararse para la defensa ante cualquier agresión externa.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!








