En agosto de 2026, la cantante Tini Stoessel se encuentra inmersa en un conflicto con Alejandro Stoessel, su padre y exmánager. Tras años de trabajo en conjunto, la intérprete descubrió que carece de participación y control sobre las sociedades que administran sus ingresos comerciales, por lo que decidió iniciar acciones contables para recuperar su autonomía financiera. Este quiebre pone fin a una prolongada relación laboral y abre múltiples interrogantes sobre el manejo y el destino de una fortuna personal estimada en setenta millones de dólares.
La ruptura entre la estrella del pop y su núcleo familiar comenzó a gestarse luego de una representación ininterrumpida de quince años, precedente que sirvió de base para la conformación de este problema.
 
 Durante este periodo, Alejandro Stoessel asumió el control absoluto de los contratos, ingresos por regalías musicales, derechos de imagen y espectáculos en vivo, creando un entramado de sociedades sobre las que la artista no posee influencia. El punto de quiebre ocurrió cuando la cantante intentó adquirir una cartera de lujo y descubrió que sus finanzas estaban restringidas. Según informó la periodista Noelia Antonelli del canal Telefé en Argentina —país donde se centra el desarrollo del caso—, Tini notó entonces que contaba con un límite de gastos de apenas cinco mil dólares mensuales en sus tarjetas de crédito, las cuales eran administradas enteramente por su propia familia.
 
​Ante el hallazgo, la intérprete ordenó una auditoría privada para revisar a fondo su situación patrimonial. Los resultados obtenidos arrojaron que, solamente durante la actual gira de espectáculos denominada Futttura, se generaron ingresos por cuarenta y tres millones de dólares, de los cuales la artista habría percibido únicamente trescientos mil dólares.
 
 A raíz de esta intervención, en junio de 2026 logró acceder a una cuenta bancaria a su propio nombre; sin embargo, numerosos contratos firmados con anterioridad continúan bajo la gestión de las sociedades paternas.
 
​Este conflicto en territorio argentino ha generado profundas consecuencias en su vida personal. Gustavo Méndez, periodista de Canal Trece, indicó que la relación entre padre e hija es actualmente «nula». El distanciamiento se ha extendido hacia su madre y su hermano, también integrantes de la estructura de negocios familiar.
 
 Debido a esta tensión familiar, sus parientes no fueron invitados a su boda con el futbolista Rodrigo De Paul pautada para diciembre, y tampoco la acompañaron al Mundial o a su reciente viaje a París, ciudad en la que la cantante encargó su vestido de novia.

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